Aspectos importantes en la elección de un molde

Trataré de hacer una síntesis de lo que yo, en lo particular, pondría atención. En primer lugar, debo tener claro cuál es el producto que se va a fabricar. A partir de eso, un diseño del mismo ayudará en el análisis de aceptación en el mercado: apariencia, tamaño, color, forma, textura.
La imaginación a veces nos juega sucio y nos hace pensar que el producto que hemos ideado es a prueba de fallos y que se venderá muy bien. Más de uno se ha visto en apuros por tener un “stock” de mercancía del cual no puede librarse y acaba rematando (con él sus expectativas de un gran negocio). Pasada esta etapa, en la cual se aprobó el diseño del producto, se necesita hacer el cálculo de cuántas piezas necesito cada mes o cada año, dependiendo del sistema de ventas que se tiene.
Es importantísimo este número, ya que nos dará, con exactitud, qué tamaño de molde debo buscar. Se estima una producción mensual, luego ésta se llega a traducir en un ciclo de máquina, que es normalmente en segundos. Hasta aquí, tengo una producción calculada mensualmente. Esta debe ser la venta calculada, más un porcentaje por si se da un posible aumento en las ventas (siempre lo más añorado) y no quedar mal con la demanda.
Con este dato de producción mensual, se puede saber el tamaño y el ciclo de moldeo necesario para atender la demanda de las ventas con cierta holgura. Aquí valdría la pena imaginar cómo sería este proceso, con un ejemplo práctico.
Supongamos que mi demanda es de 500,000 piezas mensuales. A este número yo añadiría 15%, por el aspecto de las temporadas altas y bajas, lo que haría 575,000 piezas por mes.
Si el mes tiene 720 horas, de las cuales tendremos que descontar contingencias como paradas para limpieza del molde, mantenimientos en el mismo (pues un molde no dura eternamente y sin mantenimiento menos), más los problemas normales de la máquina donde está instalado el molde y las paradas programadas, deberíamos contar con 10% menos, lo que nos arrojaría unas 648 horas, (este cálculo es aproximado por los diferentes sistemas en las fábricas donde se trabaja el molde). Por último, basado en esta cantidad de horas, para fabricar 575,000 piezas al mes, necesito un molde que produzca 887 piezas por hora.
Este dato es la clave para que yo piense en la calidad y tamaño del molde. La calidad es importante, porque si esta demanda mensual se mantiene por tres años, el molde tendrá que mantenerse en buenas condiciones, al menos por este periodo, además, el precio de venta de las piezas debería de haberlo pagado mucho antes, digamos un año, o menos.
No cualquier fabricante de molde puede entregar uno que aguante esos 3 años en condiciones de moldear una pieza con la misma calidad del inicio (menos si no se le da el mantenimiento adecuado).

Otro aspecto de importancia: El tamaño del molde
Me refiero aquí al número de cavidades que éste tiene que tener para suplir la demanda. Digamos que está en promoción la fabricación de un molde (es una fantasía) en que ofrece fabricar bien barato (otra fantasía) un molde del producto que necesitas, con dos cavidades en un tiempo muy corto (más fantasía).
Bien, dos cavidades en un ciclo de 10 segundos, equivale a 466,560 piezas al mes. Este número, obviamente, no alcanza para satisfacer la demanda, y menos aún un aumento en la misma, en caso de haberla. Mal negocio el haber comprado el molde en Fantasilandia.
Al menos, se necesitaba un molde de cuatro cavidades (ya que siempre vienen en números pares). Esto se traduciría en 933,120 piezas por mes. Como dice el dicho, más vale que sobre a que falte, porque así queda uno cubierto en cualquier eventualidad de falla en la producción por un período largo.
Ahora, este pequeño proyecto de molde es sólo un ejemplo de lo que yo consideraría básico cuando se busca un molde de inyección para satisfacer una demanda de venta que es segura o un buen contrato de venta.
Puede haber muchas variaciones, ya que en la ingeniería y fabricación de un molde entran muchos factores que podrían facilitar o, mejor aún, hacer más eficiente la producción de cualquiera que sea el producto. Asimismo, cabe señalar que la máquina de inyección juega un papel importante en el proceso, pero no voy a complicar este ejercicio que de por sí es complicado.
El molde de inyección puede trabajar más rápido o más lento, dependiendo de la calidad de la pieza inyectada que se obtiene. Como yo siempre repito cuando hago alguna optimización de proceso, “la belleza cuesta”, y no sólo para las mujeres. Si la calidad que yo requiero es súper ultra plus, tengo que pagar el precio en la calidad del molde (acero, acabado superficial, etc.), y en la calidad del moldeo, lo cual incluye la resina y el tiempo de ciclo, sólo por mencionar las principales. El tamaño ya se había tomado en cuenta para la cantidad requerida y no entra en el factor de calidad.
En suma, en la compra de un molde se considera la demanda del producto, la calidad mensual, o cualquier período sea más fácil de calcular la calidad del producto en sí. Cuanto mejor el molde, mejor la calidad del mismo producto y el tiempo en el cual será demandado dicho producto, pues de eso dependerá la amortización del activo, que es el molde mismo.
Si puedo idear un producto que cumpla con las características anteriores, yo diría que se han eliminado muchas de las variables que pueden hacer que el proyecto se venga abajo. Siempre hay un margen de error en todo lo que se emprende. Se trata de lo básico, eliminar lo que más se pueda eso  errores.
Fabricantes de moldes los hay y muchos, pero los que hacen la tarea de investigar y proyectar números antes de tomar decisiones, hay muy pocos, sea por falta de tiempo o de conocimiento.
En este punto, la asesoría profesional juega un papel de lo más importante en los primeros pasos del proyecto. Usen la asesoría, pues ésta es mucho más barata que fabricar un molde que está condenado al almacén de las historias tristes.