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Decorar sin contaminar. Por fin un esmalte sin tíner.
Desafortunadamente, a veces no nos damos cuenta de que hasta con una simple acción como pintar nuestra cocina o baño podemos estar contribuyendo a deteriorar nuestro entorno: ¿Sabías que en México tenemos una demanda de más de 100,000 toneladas de resina alquidálica, con la cual se fabrican diferentes tipos de esmaltes, tanto para acabados arquitectónicos como para aplicaciones industriales? A esta resina, aparte de pigmentos y aditivos, se le agrega una gran cantidad de disolvente. Se estima que al utilizar este tipo de esmaltes, arrojamos a la atmósfera más de ¡150,000 toneladas de disolvente!, el cual se evapora y se escapa al aire contribuyendo así a la contaminación de nuestra atmósfera.
Durante muchos años, algunos científicos en México y en el mundo han buscado la manera de eliminar los solventes de las pinturas, y no lo habían podido lograr al 100%. La misma química del alquidal lo impide. Una resina alquidálica se obtiene de hacer reaccionar a un ácido y a un aceite, por lo genera es el ácido ftálico y un aceite, como, por ejemplo, el aceite de soya; la reacción da como resultado una resina alquidálica y agua.
Esta reacción puede presentar hidrólisis, por lo que el esmalte no se puede diluir con agua porque el polímero se descompone. Hace algunos años se empezaron a fabricar resinas que se podían disolver en agua; de hecho, esta tecnología buscaba reducir el uso de solventes, pero no lo logró, su desempeño se ha cuestionado mucho y no tuvo, ni tiene, la aceptación deseada, sin embargo, hoy en día están disponibles y a la venta aunque con precios verdaderamente altos para el mercado mexicano.
En fechas recientes se empezaron a utilizar los sistemas polisacáridos, también buscando disminuir el uso de solventes contaminantes, pero este sistema no remedia el problema de la contaminación porque tiene limitaciones, ya que sólo aceptan algunas cargas de carbonato y poca cantidad de agua, teniendo en el eje del sistema una gran cantidad de disolvente. Para algunos fabricantes está bien, porque disminuyen sus costos de fabricación, pero el tema de la contaminación, sigue en el aire. Yo veo que el problema fundamental reside en la contaminación atmosférica por parte de los disolventes utilizados en las fórmulas de los esmaltes y en el poco o nulo interés de las autoridades para regular con seriedad el uso de los mismos. Qué gran problema, ¿no? Más de 150,000 toneladas de estos químicos se evaporan y pasan a formar parte del aire que respiramos.
¿Hay esmaltes que no contaminan?
Desde hace más de tres años, Reichhold está promocionando la primera resina alquidálica 100% base agua Beckosol AQ®, con ella nuestros técnicos han desarrollado esmaltes que no contaminan y así han eliminado el gran problema para ya no utilizar disolventes. Reichhold es la primera compañía en América que desarrolló esta tecnología, nuestro equipo técnico y comercial está trabajando arduamente desde hace más de tres años para dar a conocer a todo el mundo las ventajas ecológicas de nuestras resinas. En Estados Unidos, Brasil y México ya existen fabricantes de pinturas y esmaltes que están vendiendo con éxito sus productos a usuarios y aplicadores de recubrimientos.
Este proyecto está situado dentro de la tecnología sustentable, ya que la mayor parte de los componentes son renovables, y también, al no formularse con solventes, cuidan el medio ambiente, la salud de los usuarios y no contaminan. Hoy en día todos los fabricantes de pinturas y esmaltes pueden disponer de esta tecnología como una muy buena alternativa para cuidar el medio ambiente.
Al día con el control de emisiones
Recientemente tuvimos en nuestro país la reunión de la COP 16, en donde México adquirió grandes compromisos para cuidar y proteger el medio ambiente, no es sólo un compromiso de nuestro gobierno, es un compromiso de todos los mexicanos, de los industriales y de los consumidores, y el proyecto del alquidal base agua brinda la oportunidad, a los fabricantes de pinturas, de participar en el cumplimiento de dichos compromisos.
A lo largo de estos tres años he visto con tristeza como algunos gerentes anteponen sus intereses personales antes que el cuidado de su hogar y sus compañeros de trabajo; he visto también como algunos expertos creen que ya no hay nada más por hacer y desvirtúan el proyecto antes de conocerlo. Ellos mismos no se dan la oportunidad de conocer una alternativa más, creen que ya lo saben todo y que solo ellos pueden decir lo que funcionará o no funcionará; minimizan las nuevas tecnologías y las descartan antes de conocer y constatar sus bondades. Tal vez deberían de analizar el pasado y ver que los grandes inventos, que también estaban descartados, hoy en día existen y no podríamos vivir sin ellos, menciono el teléfono y el foco, sólo por citar un par de ejemplos. Lo que vivimos ahora es una realidad, hemos hecho pruebas de aplicación en escuelas, hospitales, hoteles, oficinas de gobierno y en grandes fabricas de la industria alimenticia con excelentes resultados, la gente empieza a solicitar estos esmaltes y desean que los fabricantes los pongan al alcance de cualquier persona.
Imaginen que pueden llegar a la tienda de pinturas o al supermercado a comprar un esmalte y que se ahorran la compra del thinner; también, que llegan a casa y que para disolver su pintura de aceite utilizan sólo agua; asimismo, que decoran su casa y que no tienen porque soportar por muchos días el desagradable olor del solvente y, mucho menos, que tolerar la afectación de su salud por la inhalación de sustancias tóxicas.
Mantenimiento sin mareos
Considero que es una obligación el difundir esta información, es un compromiso de vida el hacer que todos eliminemos el uso de los disolventes para cuidar así nuestro medio ambiente y nuestra salud. Estoy de acuerdo que esta tecnología es nueva y que todavía hay mucho por descubrir, pero la aplicación en el sector arquitectónico ya es una realidad, decorar y dar mantenimiento a casas es posible con esmaltes 100% base agua repintando muros y plafones sin contaminar, proteger puertas y ventanas es muy fácil y todo sin la molestia de inhalar los vapores del thinner o aguarrás. Esto me recuerda a mi vieja escuela primaria a la que recuerdo con mucho cariño, pero que viene a mi mente cada vez que huelo algún solvente, ya que la escuela se pintaba cada año con pintura de aceite a la que obviamente se le tenía que agregar un disolvente´ Los padres de familia, llegaban con su arsenal de brochas, recipientes y estopa, con el firme objetivo de dar mantenimiento a los grandes muros y a todas las bancas en donde nos sentábamos, todo era verde y no por lo ecológico, sino por los colores que, en aquel entonces, la SEP escogía, un verde bandera y un verde claro, y todo quedaba como nuevo, pero lamentablemente el olor a thinner permanecía por días, semanas y yo diría que hasta meses, ese era el olor típico de mis salones de clase en mi bella escuela primaria. A todo esto quiero comentar mi actual experiencia en una escuela en Morelos, precisamente en el municipio de Jiutepec, en donde a principios de este año el gobierno de dicho municipio tenía un programa de mantenimiento permanente de escuelas, esto involucraba el mantenimiento de pintura a todos los edificios de los jardines de niños y de las escuelas primarias y secundarias. Mandamos una muestra de esmalte alquidálico base agua para que el pintor checara el brillo, la adherencia y el poder cubriente, además de hacer la dilución con agua y verificar que el esmalte no tiene olores.
Después de realizar las pruebas el pintor me comentó, “ingeniero que gusto poder usar esta pintura porque no huele, ya que normalmente aplicamos pinturas con solventes y los maestros salen a decirnos que dejemos de pintar porque se mete el olor y los alumnos ya se le están durmiendo. Por otro lado, no tenemos que estar como policías cuidando el thinner, ya que los muchachos buscan la oportunidad para estar en contacto con los solventes, y muchas veces hemos visto como se llevan la estopa a la nariz para inhalar…, es una pena”.
Con esta tecnología evitamos también el contacto de los niños y jóvenes con el solvente y su tentación por la droga.
Hacia la disolución de los solventes
Es un hecho, podemos reducir la emisión de solventes orgánicos a la atmósfera, en el área arquitectónica es una realidad y existen más áreas por desarrollar, estoy seguro que en un futuro no muy lejano se podrán incorporar a esta nueva tecnología, aplicaciones, como acabados industriales, mantenimiento industrial, repintado, aplicación en madera, primarios para metales, señalamientos de tránsito, etc.
Estamos trabajando en combinación con los fabricantes de aditivos para desarrollar estas áreas con productos de calidad que puedan satisfacer las necesidades del mercado.
Por último quiero agregar que las características que aprecia la gente de un esmalte tradicional son: el brillo, la adherencia y la limpieza, estas mismas características se pueden encontrar en un esmalte hecho con la nueva tecnología sustentable de Reichhold, además de que no huele ni desprende solventes orgánicos que sólo contaminan nuestro hogar. Trabajemos por una tecnología verde, nuestros nietos nos lo agradecerán.


