¿Innovar significa mejorar Productividad?

¿Innovar significa mejorar Productividad?

 

Hay un tema del que se habla mucho ahora y que está adquiriendo mucha importancia en la sociedad y en las empresas: Los bajos índices de productividad y, por tanto, de competitividad de  México (el puesto nº 66 de las economías mundiales), reflejados en el Índice Global de Competitividad. Esa es razón más que suficiente para afirmar que la falta de productividad es el problema fundamental de la sociedad y la economía mexicana.
Mejorar la productividad significa encontrar en nuestras empresas mejores formas de hacer más cosas con menos de los recursos disponibles. ¿De qué recursos estamos hablando?, capital, mano de obra, nuestras máquinas, energía y materiales. Una forma de medir la mejora de productividad es calcular la eficiencia con la que la empresa transforma sus inputs (entradas) en productos o servicios.
Cuando decimos que hemos tenido un crecimiento del 10% en productividad, decimos que se obtuvo 10% más de producto a partir de los mismos recursos productivos.
Para conseguir aumentar la productividad estamos actualmente inundados de programas que fomentan la innovación. Esto es un acierto, pero sólo si entendemos la innovación como hacer “nuevas cosas”, o al menos mejorar la forma de hacer las mismas.
Sin embargo, un aspecto actual que considero equivocado es plantear que la innovación sólo es usar más y mejores tecnologías.
A corto plazo, es más importante para las empresas asegurar una gestión eficaz de sus procesos, sistemas y personas como punto de partida para poder competir mejor. Posteriormente, y una vez  ordenados y optimizados sus procesos, la compañía podrá mejorar a través de inversiones en tecnología, pero siempre después de conocer donde están sus limitaciones, y asegurarse de que sólo puedan ser superadas con esas inversiones. En nuestra experiencia en IMP Consultores, en muchas ocasiones hay alternativas mucho más económicas que la propia inversión en tecnología.
Y es aquí donde detecto más fallas en los programas fomentados desde los organismos  públicos en forma de ayudas o estímulos. Mi experiencia empresarial me dice que hay que ofrecer a las empresas buenas ideas para prosperar y crecer.
En ocasiones, la baja productividad puede ser el resultado no deseado de algunos programas de mejora que, por causa de las subvenciones y ayudas, que a veces invierten en soluciones equivocadas que impiden la expansión de las compañías eficientes, promueven la supervivencia y el crecimiento de empresas ineficientes.
El crecimiento económico y empresarial exige empresas cada vez más productivas,  y para eso la innovación es esencial. Esto es, conseguir mejoras que nuestro cliente valore y nos haga vender más, aumentar el margen, o vender caro. Por eso el esfuerzo debe ir en este tipo real de innovación, buscando resultados y no sólo buscando el gasto para que nuestros políticos digan la enorme cifra que nos gastamos en innovación; pero, ¿para qué sirvió?
Estoy de acuerdo en que las empresas “grandes” deben recurrir en mayor medida a promover la mejora de productividad a través de la innovación tecnológica para crecer, pero en las pequeñas empresas, que son más del 90% de nuestro tejido productivo, eso no es así.
La amplia proporción de empresas muy pequeñas influye en la dificultad para innovar correctamente y convertirse en empresas con un nivel medio o alto de productividad. La idea sería que invirtieran en la medida de sus posibilidades, pero de forma orientada al objetivo final de ser más productivos, y no por el hecho de “gastar” el dinero subvencionado. Al igual que las grandes empresas pueden invertir más en innovación al distribuir los costos en un volumen mayor de  ingresos, se debería potenciar a las pequeñas a tener mejor acceso a los servicios de consultoría y a hacerse con el personal más capacitado.
En esta línea debo reconocer también que las consultoras nos hemos dejado influir por estas políticas, ya que muchos de nuestros proyectos los hemos dirigido por estas ideas “innovadoras”.
Este aspecto hace que muchas empresas no mejoren su productividad y, sin embargo, considero que muchas empresas pequeñas y medianas podrían hacerlo simplemente dando la debida importancia al uso eficiente de los recursos que ya dispone, esto es, a una gestión correcta de sus operaciones. Gran parte del capital y trabajadores podrían ser mucho más productivos si la  eficiencia de los procesos en los que participan mejorara.
En resumen, pienso que en los niveles de productividad de una economía puede influir el resultado de los programas y los incentivos de apoyo a la innovación. Si estos programas tienen un mal enfoque pueden empeorar la productividad global de las empresas.
La pregunta que cabe plantear es: ¿Cómo enfocar el apoyo público a la innovación? ¿Cuánto nos hemos gastado en los últimos años y cuánto hemos mejorado?

 

Emilio Gómez García
Director de Consultoría
IMP Consultores.
egomez@impconsultores.com