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Cambio climático e IA: el futuro es una moneda en el aire

Además de los pendientes de las vencidas de Estado contra mercado, populismo contra neoliberalismo, empleo contra desempleo, crisis climática contra soberanía nacional, hay otros muchos justo en la hora de regresar a la realidad, ahora tan distinta.

¿Cuál es el futuro del cambio climático y de la Inteligencia Artificial (IA) ? Aquí, en este espacio, proyectamos 20 horizontes* tomados de aquí y de allá para sumar catástrofes por un lado y nostalgias y buenos deseos por otro, en medio de una realidad que no acaba de despedirse, vestida aún con tapabocas, bata, guantes de plástico y un olor a gel que lo empaña todo.

Desde otra perspectiva, como telón de fondo, el cambio climático será un asunto insoslayable. Después de un año de interrupción por la pandemia, y tras la falta de acuerdos en la última conferencia en Chile, los países reintentarán nuevas formas conjuntas para enfrentar la crisis.

Alok Sharma, ministro para el Desarrollo Internacional de Gran Bretaña y presidente de la COP26 contó con dos semanas a comienzos de noviembre 2021 para ponerle las pilas al planeta y recordar a todos que el mundo se acerca a los 2.7° de calentamiento global para fines de siglo, lejos del límite de 2°C y de la meta de 1.5 °C fijados en el Acuerdo de París en 2015, la principal moneda de intercambio político que acuñó el mundo para limitar el calentamiento global y enfrentar las consecuencias del cambio climático.


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Los acuerdos que se mantienen podrían reducir nada más algunas emisiones de gases de efecto invernadero, alrededor de un 7.5% para 2030, cuando la comunidad científica mundial recomienda una reducción de 45% para fines de la década, sólo para cumplir las metas de París.

Por supuesto, esa pieza de dominó golpea a otra y luego a otra más…, ya que, aún si la temperatura mundial acaba registrando un aumento medio de 2 °C respecto de los niveles preindustriales, unos 189 millones de personas adicionales terminarán sufriendo hambre, según datos del más reciente Programa Mundial de Alimentos.

Ese funesto escenario reconoce que «grandes extensiones del planeta, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, ya están sumidas en una crisis climática”. Para millones de personas es ya una realidad cotidiana”. Es decir, a la crisis climática se suma una crisis alimentaria.

António Guterres, secretario General de la ONU, resaltó que actualmente cerca del 40% de la humanidad, unos 3,000 millones de personas, no acceden a una dieta saludable y que el hambre, la subalimentación y la obesidad van en aumento. Una situación que ha empeorado con la aparición de la pandemia del coronavirus dejando a otros 140 millones de personas sin acceso a los alimentos que necesitan, recalcó.

Aparte, la forma de producir, consumir y desperdiciar la comida “supone una pesada carga para el planeta” y produce “una presión histórica sobre nuestros recursos naturales, nuestro clima y nuestro medio natural”. Recordó que “nuestras acciones son nuestro futuro” y que la facultad de cambiar “está en nuestras manos”.

La tecnología, da y quita

Por otro lado, la mayor parte de las industrias seguirán transformándose y el uso de la Inteligencia Artificial (IA) acabará por hacer la producción de bienes y servicios más sostenible. El reciclado pondrá coto a los desperdicios y ciclo de vida de los materiales y economía circular serán voces habituales.

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Los expertos en las economías de países avanzados esperan en el próximo regreso a la “normalidad” (con entrecomillas) un futuro recargado de tecnología, de reuniones a distancia, de poco tráfico físico y de mucho tráfico virtual; de mucho comercio en línea y de poca interacción social y presencial. Pero, como la moneda está en el aire, ¿no será lo contrario?:

  1. Todos extrañamos nuestros espacios ganados a pulso. Los objetos, los adornos, los libreros, los discretos retratos de la familia y, sobre todo, los pasillos, donde a veces en una conversación informal se prendía una chispa a la creatividad, a la inspiración.
  2. Sin duda, de regresar al trabajo, las primeras horas las vamos a dedicar a la charla, a vernos por fin las caras sin tapabocas, y vamos a aquilatar el valor de una sonrisa, de un chiste, de una anécdota. ¿Extrañaremos los chismes a la hora de tomarnos un descanso?
  3. Aunque un porcentaje altísimo de oficinas están cerrando, reemplazadas por tecnologías avanzadas, las juntas en las oficinas tendrán su encanto, y no sólo por las galletitas y el humeante café, sino por el calor y entusiasmo que se respira al lado de amigos y/o rivales.
  4. Por fin vamos a disfrutar los hoteles de convenciones. ¿Regresarán los viajes, congresos o reuniones de trabajo tales como eran? A lo mejor no. Se habla de la desaparición de 50% de los hoteles de convenciones. Pero nada puede reemplazar el valor de esos encuentros.
  5. Hay quien sostiene que el turismo de trabajo desaparecerá a la larga, pero, sin duda, las videollamadas no darán para sustituir la oportunidad de mantener encuentros con socios, empleados, proveedores, clientes y fabricantes. Lo presencial tiene ventajas insustituibles.
  6. Es cierto que, en la transición, algunos hogares se habrán vuelto más tecnológicos y, en correspondencia, algunas empresas intentarán solucionar las necesidades de trabajar desde casa, pero habrá espacios de encuentro, sin duda, sitios para reforzar la identidad.
  7. Las empresas dejarán de ser tan verticales, o tan rígidas, y los gerentes y responsables ya no van a ser como eran porque la productividad ya no dependerá de un jefe que revise y/o supervise, ahora habrá una plataforma que medirá los resultados de cada empleado.
  8. Cada vez más, y en beneficio de todos, la credibilidad y la transparencia será la piedra angular de todas las empresas. Confiar será una palabra que se mire más de dos veces.
  9. En cuanto a contrataciones, apenas habrá diferencia entre reclutar personal local o extranjero. De hecho, llevar al mejor de cada puesto va a ser más fácil y económico. Hoy, nuestra carta de naturalización será más global que local, según expertos.
  10. Por otro lado, habrá que dividir las rutinas en dos, una para poner los pies en la tierra y otra para despegarlos, es decir, para internarse en lo virtual. Eso incluye ir a cines (¿cómo ver Dune en una butaca que no sea la de la sala de cine?), entretenimientos, religión, arte y hacer ejercicio, o practicar algún deporte.
  11. De acuerdo con los expertos, “las empresas que no inviertan por lo menos 10% en nuevas tecnologías van a desaparecer”, y es que se requiere más certidumbre y mejores inversiones para superar el trauma del 2020 y enfrentar el 2022 con mejores pertrechos.
  12. A quienes disfrutan los viajes, deben sonreír al menos, porque el turismo de entretenimiento resurgirá ya pronto. En opinión de expertos, en el segundo semestre de 2023, eso sí, siempre acompañado con mucha tecnología en su operación y sanitización.
  13. El manejo de datos personales se tornará más delicado y las grandes plataformas cambiarán. Las grandes marcas hoy valen por su credibilidad. “Todo se puede copiar o replicar menos el prestigio”, predican los expertos.
  14. Para 2030, la IA tirará al suelo, como fichas de dominó, infinidad de empleos. Por lo pronto ya controla operaciones complicadas en millones de lugares. La adopción general está empezando desde este 2021. Así que habrá muchos despidos, pero algo surgirá, ¿o no?
  15. Para los estudiantes, cursar una carrera Off-line y On-line será lo normal. Las escuelas y universidades madurarán hacia un esquema híbrido y se multiplicarán los autodidactas, como anticipa el exitoso empresario Elon Musk.
  16. Los doctores atenderán de cerca o de lejos. De hecho, con la pandemia el sistema médico logró con tecnología a distancia adaptarse a lo digital y eso para siempre. Lo normal será acudir a una cita médica mediante teleconferencia. Además, la higiene se volverá crucial.
  17. La salud mental será un tema muy socorrido y se desarrollarán medios que ayudarán a mucha gente a sobrellevar las situaciones de “agresividad, soledad y angustia que han vivido al estar aisladas”.
  18. La educación, la salud, la energía, la seguridad, la política, la pertinencia o no de la clase media, estarán en la cabeza de los electores y las empresas tecnológicas desarrollarán soluciones para cada apartado.
  19. En cuanto al consumo personal, habrá notables cambios. La gente será más previsora por la crisis económica, y tenderá a ahorrar más. En lo individual, habrá que encontrar nuevos horizontes personales o empresariales para reanudar las aspiraciones en pausa. Habrá que reinventarse.
  20. Por lo pronto, emergerán nuevas formas de comercio en línea, tan exitosas como la de Amazon, con la participación de otros jugadores como Facebook (Meta), TikTok y YouTube.
  21. La mayor parte de las industrias seguirán transformándose y el uso de la IA acabará por hacer la producción de bienes y servicios más sostenible. El reciclado pondrá coto a los desperdicios y ciclo de vida de los materiales y economía circular serán voces habituales.
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Aunque muchas empresas permanecerán en home office, otras optarán por volver a oficinas

*Texto a partir de un análisis resumido de 20 puntos publicado por The Economist, que encaró a más de 50 expertos sobre “El futuro que nos espera”.

Por: Mauro Barona

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