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COVID-19: El gran trago amargo de la industria del Calzado

Las consecuencias del COVID-19 apenas se comienzan a vislumbrar en todos los sectores industriales; sin embargo, hay unos que presentan mayores estragos, como es la industria del Calzado. 

La crisis sanitaria por el COVID-19 es una cuestión grave para el sector manufacturero a nivel nacional, principalmente para el calzado, industria de gran importancia en Guanajuato, puesto que en León, municipio de este Estado, ésta es la principal actividad económica; para hacer frente a la pandemia, los dueños de 10 mil fábricas y pequeños talleres, se vieron obligados a frenar la producción, con todas las consecuencias económicas que esto implica para cientos de familias.
El gran golpe que la pandemia por el COVID-19 está dando a la industria del Calzado es realmente alarmante. La mayoría de las compañías productoras de calzado pararon en su totalidad y la incertidumbre genera un panorama desalentador, puesto que este sector, después de la agroindustria, es el principal generador de empleos del Estado de Guanajuato –240 mil empleos formales, directos e indirectos–. 
La producción anual de calzado en México es de 260 millones de pares de zapatos, lo que se traduce en 6 mil millones de pesos; sin embargo, este año las cifras se vendrán abajo, por lo que los fabricantes están desmotivados y tristes. A tres semanas del paro de la producción, líderes empresariales estimaron una afectación económica de 2 mil millones de pesos y no visualizan una pronta recuperación, a pesar de que iniciaron ciertas estrategias, como bajar precios y generar promociones. 

Líneas de acción

Luis Gerardo González García, presidente de CICEG y CANAICAL, principales cámaras de la industria del Calzado, comenta algunas medidas de acción que se pretende poner en práctica para la reactivación de la industria del Calzado debido a los estragos que están viviendo por el COVID-19, entre las que destacan:

  • Incentivar el consumo local.
  • Ser más estrictos con el producto que entra a México, ya que, explica, las importaciones llegan con precios sumamente bajos en comparación con lo que se fabrica nacionalmente, por lo que es muy difícil competir.
  • Acudir a instituciones financieras que proporcionen créditos, como FIRA y Nacional Financiera, con el fin de solicitar el otorgamiento de créditos con tasas de interés más accesibles o, incluso, préstamos o reembolsos de tasas de interés. Sin embargo, destaca una gran preocupación por aquellos fabricantes de calzado que ejercen bajo la informalidad, ya que no habrá manera de apoyarlos con este tipo de alianzas.
  • Solicitar al gobierno que se puedan dilatar las obligaciones que tienen los empresarios (impuestos, seguridad social, Infonavit, CFE, entre otros). Poder aplazar los pagos por los próximos dos meses y a partir, ya sea del tercer o cuarto mes, que se les de 12 meses para pagar lo que se lleva de retraso, a fin de no descapitalizarse y poder solventar el pago a  sus trabajadores; están comprometidos a no despedir gente, mantenerlos activos aunque sea pagándoles lo mínimo, de modo que el personal pueda cubrir las necesidades básicas.
  • No se pide que se les condonen las deudas, sino que les den tiempo para poder solventar los gastos.

Radiografía de la industria del Calzado en México

Para entender mejor la situación actual de la industria del Calzado, analicémosla por puntos.

  • Se conforma por una gran mayoría de pequeñas y medianas empresas, y la minoría de medianas y grandes –10 mil fábricas de calzado–.
  • Genera 240 mil empleos formales, directos e indirectos.
  • Produce anualmente 260 millones de pares de zapatos, lo que se traduce en 6 mil millones de pesos.
  • 220 mil familias dependen de esta actividad.
  • Desde el año pasado habían presentado una baja de pedidos, para lo cual ya se tenía un plan; sin embargo, la emergencia sanitaria por el COVID-19, puso a este sector contra la pared.
  • Los comercializadores, principales compradores de calzado, bajaron sus ventas entre 75 y 80%, lo que se traduce en que vendieron solamente entre el 20 y 25% del total de temporadas anteriores y a su vez, en una gran cantidad de cancelaciones de pedidos para los productores de calzado y para los proveedores de materias primas.
  • Otro aspecto en contra es que se presentó la caída del precio del petróleo, por lo cual los proveedores de materia prima inmediatamente quieren subir los precios.

Recordemos que la industria del Calzado en México se conforma principalmente por pequeñas y medianas empresas que viven al día; el flujo de efectivo cuesta mucho trabajo, los generadores de empleo no cuentan con reservas, por lo que al enfrentar esta crisis sanitaria por el COVID-19, que los obligó al paro total, al principio algunos pudieron solventar los gastos, mientras otros, al paso del tiempo se van quedando en el camino y no lograrán salir de este bache. 
Se estima que de cada 10 empresas de calzado, siete cerrarán permanentemente sus actividades comerciales. Aquellas que logren subsistir tendrán grandes retos cuando se pueda reabrir este mercado. Habrá inventarios que desplazar y volver a reactivar esta industria no será nada fácil, sin duda, ese momento será gran trago amargo por el que tendrán que pasar; no obstante, quienes lo logren estarán más fuertes que nunca.

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