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De última hora: Más sustancias que se auto-reparan

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En este espacio hemos hablado en el pasado de plásticos que se auto-reparan, pero ninguno tan rápido como el que desarrolló un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan, Estados Unidos. El nuevo material se compone de un líquido reactivo, con trietilborano entre dos capas de polímero sólido y con el apoyo de la NASA piensan seguir adelante ya que la sustancia podría incrementar la seguridad de las naves.

El año pasado, como muchos recuerdan, se destacó el tema de un material muy resistente hallado por casualidad (ya que lo que se buscaba era otra cosa) en los laboratorios de química de IBM. Se trata de una nueva familia de polímeros plásticos extremadamente resistentes, capaces de regenerarse, ultraligeros y, pese a todo esto, fáciles de reciclar.

El descubrimiento se debió a un olvido cuando la doctora Jeanette García estaba preparando un polímero plástico, pero como tuvo que salir dejó inconcluso el preparado y, cuando regresó, el compuesto no sólo seguía ahí, sino que se había solidificado en un material tan sólido que fue imposible quebrarlo para sacarlo.

Con el nombre de Titán bautizaron a este nuevo compuesto, que según IBM es la primera familia de polímeros de verdad nueva que se descubre en décadas. “Titán es un polímero térmico que, al enfriarse, crea una red de enlaces químicos tan consistente y ligero como el de los huesos. Una vez solidificados, los polímeros térmicos son resistentes al calor y muy duros”, anotan sus descubridores.

La ventaja, además, es que es reciclable y, ¡oh, sorpresa!, es un material se auto-repara a un ritmo asombroso. Al partirlo en dos, las partes vuelven a unirse en poco tiempo. Los descubridores, con algunos ajustes, crearon otra versión más elástica, y la llaman Hydro. (Ver más detalles en http://mashable.com/2014/05/15/ibm-new-self-healing-polymer/#KmLCQrp_6skC)

Por otro lado, también el año pasado, un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois, elaboró un plástico capaz no sólo de auto-repararse, sino de regenerarse por sí mismo. Según destacaron entonces, es cien veces más fuerte que los plásticos creados con propiedades regeneradoras, concebidos con anterioridad: Scott White, líder de ese proyecto, explicó que “los quiebres que se dan se llenan con un gel que contienen los capilares, y que este gel llena una grieta de más de 35 milímetros en 20 minutos”. Reconoció que el funcionamiento mecánico es restaurado en tres horas.

Por último, el plástico desarrollado por la Universidad de Michigan para la NASA, en fecha más reciente, como se mencionó, podría servir para proteger las naves espaciales, ya que la reacción se produce incluso si la concentración de oxígeno es muy baja como en la órbita baja terrestre donde se encuentra la Estación Espacial Internacional.

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Un paraguas para viajar a la nube

El mundo necesita una sacudida para reinventarse, y qué mejor que el Internet de las Cosas, que toma objetos de uso cotidiano como el parasol, o la sombrilla, o el paraguas, para volverlos “inteligentes”.

La iniciativa de la plataforma Indiegogo, que ayuda a las personas a activar la comunidad mundial para hacer que las ideas se hagan realidad y que luego ayuda con la difusión. Ahora se ha fijado en HAZ y su paraguas.

En Estados Unidos se venden más o menos 30 millones de paraguas cada año, y muchos usuarios, sin duda, lo consideran un objeto desechable.

Los diseñadores de HAZ pensaron que si ya hay coches, refrigeradores y un montón de cosas con el apelativo de inteligentes, ¿por qué no un paraguas que se ponga al día y nos diga si va o no a llover y nos avise que no lo podemos dejar olvidado?

Eso hizo HAZ Umbrella, o más bien, eso pretende hacer (ver https://www.indiegogo.com/projects/haz-the-world-s-1st-motorized-smart-umbrella#/story). HAZ ha querido recrear el paraguas, volverlo motorizado (con un motor impulsado por una batería de iones de litio), que pueda abrir o cerrar automáticamente el paraguas, con suavidad, pero con firmeza.

Que pueda tener una conexión inalámbrica Bluetooth, para comunicarse con el teléfono inteligente cuando está fuera de alcance o prevenir al usuario cuando está a punto de perderlo. Además, el paraguas notifica cuando se ha dejado olvidado.

Que pueda tener una aplicación que, antes de salir, advierta al usuario, con una lucecita intermitente, o con un sonido raro, si va o no a llover. O si, en su función de sombrilla, se va a producir una máxima de rayos UV, tan dañinos cuando se ponen intensos.

Las posibilidades pueden ser llevadas al infinito. Basta pensar, por ejemplo que la masa de usuarios de paraguas inteligentes informan a su vez a una central que tiene ubicados a los teléfonos inteligentes de los usuarios, con sensores capaces de medir temperatura, humedad y otras condiciones meteorológicas, como los rayos UV para monitorear y armar mapas en tiempo real de la calidad del aire (una sistema que llama Crowdsourcing con información de allá para acá y viceversa).

Los creadores de HAZ -de Taiwán, por cierto- buscan financiamiento a través de la plataforma Indiegogo. Y se cree que con 69 dólares se podrá acceder a uno de ellos cuando estén listos para su comercialización, en octubre de este año.

El paraguas de HAZ cuenta con infinidad de ideas más, por ejemplo, con la capacidad para personalizar en tiempo real, con sólo pulsar otro botón. El artefacto viene con LEDs que pueden modificar los colores de la sombrilla, o cambiar los diseños y los patrones en tiempo real. Claro, ya aumentarán a cada matiz un poco, o mucho y en eso se va el negocio, pero de que uno puede tener el paraguas que merece, ahora sí que ya está más cerca.

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