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La industria apela por una sana y correcta legislación

Alejandra Ramos Jaime, economista egresada de la Universidad Autónoma de Coahuila y presidente del Proyecto Taan, señala la falta de correctos cuestionamientos.

Durante la contingencia sanitaria por COVID-19 el plástico satisface la necesidad de protección de los consumidores, asegura Alejandra Ramos Jaime, economista egresada de la Universidad Autónoma de Coahuila y presidente del Proyecto Taan. 
Como refiere la especialista, el plástico es un material en el que se puede confiar por la barrera que ofrece contra el coronavirus. 
Creo que las legislaciones a veces olvidan la preferencia de los consumidores y sus necesidades; las prohibiciones o ataques que menosprecian estas preferencias incurren en costos que a veces no son calculados al momento de legislar, y no es que yo sea una persona pro-plástico, soy más bien pro-consumidor”. 
El problema real por contaminación, explica, no reside en el plástico per se, sino en la administración de la basura: “Sabemos, por ejemplo, que el plástico es producido de una forma muy eficiente, es delgado, requiere poco material, poco volumen, poco peso, de menores costos de transportación…, lo que lo hace potencialmente ecológico”. 
Sobre este punto, Alejandra Ramos hizo énfasis en que la característica ecológica de un producto se lo da el manejo que el consumidor hace del mismo: “Una bolsa al aire es contaminación, pero una bolsa de acarreo que después se utilizada como contenedor de basura, se vuelve un producto ecológico”.  
Si los residuos no se disponen correctamente, no solamente el plástico, apunta, sino el vidrio, las latas y cualquier otro tipo de material seguirán contaminando el medio ambiente.  
De acuerdo con ella, la economía y la ecología no son términos opuestos: “El progreso no trae precisamente contaminación; claro que todo proceso productivo y consumo genera un impacto ambiental, pero la economía es cómo utilizar eficientemente nuestros recursos; hacer más con el menor número de recursos es una definición bastante ecológica”.
Asimismo, observa que en el debate ambiental no se están haciendo las preguntas correctas ni el análisis de costos, de ahí la importancia de incidir en el diseño de políticas públicas a fin de plantear soluciones reales y no políticas cuyo porcentaje de impacto en contra de la contaminación es muy reducido. 
Hay bastantes estudios de potencias económicas que investigaron cuando se pensaba en legislar o no en contra de las bolsas o productos plásticos; usan la metodología del ISO 14040 que es un análisis del ciclo de vida de los materiales y llegaron a la conclusión de que potencialmente las bolsas de plástico son más ecológicas al menos en su proceso productivo; requieren de menos recursos, como agua, tala de árboles, emiten menos gases de efecto invernadero, además, se pueden utilizar muchas veces más”.
 

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