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Descargas sucias contra energías limpias

La apuesta del gobierno por el combustóleo. El decreto se opone al Acuerdo de París: reemplazar a la energía fósil por energías limpias.

Con el pretexto de que hubo “negocios sucios” el gobierno borró del futuro a las “energías limpias” mediante un decreto. Pero la respuesta de la oposición, de los articulistas y de muchos integrantes del poder legislativo fue contundente: El decreto atenta, entre otras cosas, “contra toda política para descarbonizar el planeta”.
México cuenta con un potencial enorme para el desarrollo de energías alternativas: solar, geotérmica, marina, hidroeléctrica, biomasa o conversión de residuos…, pero aún precisa subir dos o tres rayitas más los niveles de inversión y aplicarse para que el país ya no dependa tanto de combustibles fósiles. Pero al parecer, ese exhorto está destinado a caer en oídos sordos.
La Secretaría de Energía (Sener), torció los cables al sistema eléctrico mexicano al asumir por completo el control a través de un decreto “…plagado de irregularidades, de pasos y normas no cumplidas”, de acuerdo con empresarios del ramo, y con una nube de críticas que levantó de inmediato, porque pone en entredicho y, lo que es lo peor, porque frena las inversiones en energías limpias y renovables.
En resumen, se trata de un retroceso energético que, “además de ilegal”, como afirman los afectados, “incumple con los tratados internacionales”, como le recordaron a la Sener con sendas misivas los gobiernos de Canadá y de la Comunidad Europea.
Algunos políticos, como el senador Israel Zamora Guzmán, del Partido Verde, pidieron a la Sener que informe sobre los avances y cumplimiento del artículo Tercero Transitorio de la Ley de Transición Energética que establece una participación mínima de 30% de fuentes limpias en la generación de electricidad para 2021 y de 35% para 2024.
Ante la caída de los precios internacionales del petróleo, provocada por la reducción de la demanda y el exceso de oferta durante la pandemia, es fundamental que el gobierno haga un replanteamiento de las fuentes y suministros de energía, y que ponga en marcha un plan integral que impulse la inversión y generación de energías limpias.

El pin-pon de los amparos

De acuerdo con el informe “Tendencias globales en la inversión en energías renovables 2018” de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), los países que más invirtieron en este sector, con un aumento de 810%, equivalente a seis mil millones de dólares, fueron México, China, Australia y Suecia.
Sin embargo, pese al incremento en la infraestructura de este tipo, el 85% de la producción primaria de energías se realiza con hidrocarburos, 10% con fuentes renovables y 5% con biomasa.
Con anterioridad, el pasado 29 de abril, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), suspendió de forma temporal la entrada en operación de nuevas plantas eólicas y solares, para “garantizar la calidad” del sistema tras la repentina caída de la demanda.
Bajo el subterfugio de la epidemia se dio a conocer el acuerdo para llevar a cabo “acciones estratégicas de control operativo para fortalecer la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional”.
Los funcionarios fundamentaron que “se han registrado fallas ocurridas como resultado del bajo consumo eléctrico por la emergencia y por la generación intermitente con energía renovable”.
Para representantes del sector privado, la medida reciente va a quebrantar sin duda las operaciones e inversiones de energías limpias ya que “Impide arbitrariamente, y con plazo indefinido, la entrada en operación de nuevas plantas de energía renovable en todo el territorio nacional y limita la generación de centrales de este tipo en operación”, señalaron con enfado.

Control total

En el documento definitivo publicado finalmente por el Cenace en el Diario Oficial, el sábado 16 de mayo, la Sener, sin rubor alguno, reclama el control total del Sistema Eléctrico Nacional. El columnista Salvador García Soto, de El Universal, bosquejó los hechos: “la ofensiva contra Rocío Nahle desde sectores empresariales y de opinión es sólo el inicio de lo que se va a transformar en una ofensiva legal y una lluvia de demandas, amparos y peticiones de indemnización por la cancelación de inversiones y proyectos que dejará el decreto presidencial que cancela los proyectos de generación de energías limpias”.
García Soto enfatizó que la secretaria de Energía “…está envuelta en la bandera de la 4T y tiene todo el respaldo del presidente para aguantar el vendaval ante lo que los empresarios, ambientalistas y especialistas energéticos de México y del mundo ven como un ‘retroceso grave e histórico’ además de costoso y dañino para el ambiente y el cambio climático…. Pero la secretaria y sobre todo el propio presidente, ven como ‘un rescate’ casi heroico de la CFE (Comisión Federal de Electricidad) al intentar volverla de nuevo el monopolio energético que fue en el pasado”.
Como respuesta, el 5 de junio, dos jueces de dos juzgados federales distintos rechazaron el pedido del Cenace; el gobierno sólo ha recibido derrotas en los juzgados en su intento por defender sus Acuerdos para impedir la entrada de compañías de energías limpias en el mercado eléctrico nacional.
Muchos comentaristas sospechan que más bien la medida del gobierno busca salidas para el combustóleo de Pemex (Petróleos Mexicanos), porque muchas centrales en México funcionan con ese combustible que, de acuerdo con Daniel Chacón, de Iniciativa Climática, es un producto con un alto contenido de azufre. El combustóleo lo produce (en exceso) Pemex en sus refinerías, pero con una escasa salida comercial por su carga contaminante. “No tiene mercado. Antes se utilizaba en las calderas de los barcos y ahora lo quieren volver a quemar en las plantas de generación eléctrica”.
Se sabe que la CFE se ha mostrado dispuesta a comprar el producto para las plantas que está rehabilitando y así echar una mano a Pemex, “la petrolera más endeudada del mundo”.
 

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