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El cambio económico que necesita la naturaleza

Agravado por la crisis pandémica, el mundo enfrenta una serie de retos ambientales que, si no se resuelven pronto, podrían tener repercusiones irreparables, daños graves a la naturaleza. 

La desaparición de los bosques, la degradación de los suelos, la escasez de agua y la extinción de especies son tan sólo algunas de los desafíos que se deben afrontar para encontrar un equilibrio entre el hombre y la naturaleza

En este sentido, los envases y embalajes de plástico, vidrio y aluminio, entre otros, dispuestos de manera incorrecta al final de su vida útil, contaminan y dañan los ecosistemas; de ahí que resulte fundamental la correcta separación de materiales, así como su acopio y posterior tratamiento en plantas de reciclaje para reintegrarlos a la cadena de valor. 

Sobre este punto, es importante mencionar, por ejemplo, que una de las razones por las que el plástico sobresale en los océanos como un elemento contaminante, es porque las aplicaciones en plástico, en su  mayoría, tienden a flotar, mientras que los envases de vidrio o contenedores de metal, por sus características, se hunden. 

Una de las soluciones a la problemática por contaminación de plásticos, es reemplazar las bolsas de plástico convencionales por unas con materiales biodegradables, lo que podría contribuir de manera significativa al cuidado y preservación de la naturaleza

Pequeños cambios que transformarán el mundo

Ante la pandemia de COVID-19, de enemigo, el plástico pasó a ser un aliado estratégico, ya que con sus diversas aplicaciones médicas, como guantes, cofias, caretas, envases, cubrebocas, dispositivos médicos…, este material, como ningún otro, mitiga la propagación de un virus que amenaza a todo el mundo. 

Cada material: plástico, vidrio, cartón y papel, ofrece sus propios beneficios. El uso, reuso, la correcta disposición final, el acopio y el tratamiento oportuno es clave para fortalecer la cadena de reciclaje de los mismos.

Economía Circular para afrontar los desafíos

La Economía Circular permite disminuir el uso de los recursos naturales y maximizar el aprovechamiento de los desechos. Con este modelo de negocio se reutilizan los materiales que, de otra manera, tardarían años en degradarse. Por consiguiente, los materiales, la producción, el consumo, la disposición adecuada, el acopio y el reciclaje, son esenciales en esta estrategia sostenible. 

Para desarrollar una Economía Circular es importante que los gobiernos establezcan pautas que impulsen nuevas oportunidades de crecimiento a las empresas que apuestan por este modelo. Las industrias, por su parte, no sólo deben perseguir buenos resultados económicos, sino también ambientales y sociales. En tanto, los consumidores tienen la responsabilidad de elegir productos que cuiden el medioambiente y además, disponerlos correctamente al final de su vida útil. 

Muchas compañías ya forman parte del cambio y participan de la Economía Circular para generar el menor impacto posible en el medioambiente. Aquaservice, por ejemplo, una empresa dedicada a la fabricación de botellas de agua, acopia envases vacíos y los acondiciona para su reutilización. 

Una vez que las botellas cumplen su ciclo de vida útil, la compañía recupera la materia prima y la emplea en la fabricación de nuevos productos, sin necesidad de que éstos lleguen a un vertedero.

En otras palabras, el impacto positivo en la naturaleza sólo se logrará en colaboración estrecha entre sociedad, industria y gobiernos. 

 

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