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El motor plástico movimiento 

Por Julio César Sánchez

La Industria del Plástico representa el 3% de Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero de México, y genera de 800 mil a 1 millón de empleos, entre directos e indirectos, informa Raúl Mendoza, director general de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac), en entrevista para AP.
Ahí es donde radica, apunta el directivo, “la importancia de las acciones para lograr los objetivos del Acuerdo Global de la Economía del Plástico que, entre otras cosas, compromete a las marcas en el rediseño de envases, en ampliar la eficiencia ambiental y en potenciar los índices de reciclaje en México”.
Sin embargo, en un momento complicado para la industria a nivel mundial, donde la sociedad demanda cada vez más frenar la producción de ciertas aplicaciones a base de resinas plásticas, considera “lamentable que los legisladores no tomen en cuenta a la industria, y lancen sus iniciativas prohibicionistas sin un estudio de fondo, que además no soluciona el problema de contaminación”.
La responsabilidad por los desperdicios de envases, bolsas, popotes…, en los mares, carreteras o en cualquier otro lugar del planeta, es compartida entre la industria y sociedad, explica nuestro entrevistado, “y la autoridad tiene que entender que la fórmula que está empleando no es viable. Se deben de tomar decisiones a mayor conciencia, y romper esos mitos y realidades sobre los plásticos mal llamados ‘de un solo uso».
Los legisladores, sentenció, “determinaron qué es ‘de un solo uso’, y qué no, por falta de comunicación e involucramiento de la industria. Desconozco cual haya sido su base fundamental para tomar una decisión sin el estudio adecuado y correspondiente, tanto social, como ambiental y económico, y prohibir solamente por prohibir”.

EL DESAFÍO

Como afirma Raúl Mendoza, generar conciencia sobre el cuidado al medio ambiente es importante, pero lograr una economía circular requerirá del esfuerzo de todos; en este sentido, expuso que la clave será la creación de conocimiento, por lo que es necesario implementar programas de educación ambiental, que destaquen la importancia del manejo y la separación de los residuos sólidos urbanos (RSU).
Como enfatiza el experto, un producto plástico arrojado al suelo, o a los océanos, no es basura, sino material de alto valor mal dispuesto, por lo cual, se debe trabajar en equipo, y hacer conciencia, puesto que, “todos somos consumidores, y podemos evitar que la contaminación ocurra, a través las cinco ‘Rs’ (Reducir, Reutilizar, Reciclar, Rediseñar y Repensar), por ejemplo”.

PUNTOS DESTACADOS

A decir de Raúl Mendoza, las prohibiciones no resuelven el daño ecológico, si se considera que las bolsas de plástico representan menos del 2% de los desechos plásticos totales, y los popotes el 0.05%. “Son varios factores los que influyen en la contaminación, pero señalar a los plásticos, desafortunadamente para la industria, es políticamente correcto”.
De forma adicional, manifestó que “prohibir por prohibir, implica no hacer nada”, y para llegar a un círculo virtuoso, explicó que es importante que la industria haga su parte, y que el gobierno genere los incentivos y la infraestructura: “Se debe trabajar de la mano en la conformación de centros de acopio, a fin de impulsar el reciclaje y generar mejores empleos”.
Asimismo, comentó que para alcanzar los objetivos sostenibles, “las industrias deben migrar de manera ordenada a una economía circular, no con iniciativas de seis meses o de un año, como las que se están presentando, sino con acciones congruentes que hagan que los plásticos ‘de un solo uso’ sean reutilizables, reciclables, compostables…, hacia 2025-2030”.
 

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