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El plástico sin culpa: Polietileno

Por Mónica Conde, directora editorial de Ambiente Plástico

La visión de los expertos

Resulta obvio imaginar que quienes participamos en el mercado de PE no estamos de acuerdo con aplicar leyes absurdas para prohibir el uso de las bolsas y otros artículos de un solo uso elaborados con plásticos.

Todos coincidimos que este es el camino de menor esfuerzo. Sabemos que el problema de la acumulación de desechos plásticos en el medio ambiente, en efecto, causa muchos problemas, pero la culpa no es del plástico.

Resolver dichos inconvenientes debe ser el objetivo y, por fortuna, la ciencia, la tecnología y la creatividad en términos de manufactura ya trabajan a marchas forzadas para proponer soluciones.

Lo más importante es involucrar a todos los jugadores de la cadena de producción, desde los productores de las materias primas, los transformadores, los usuarios, los consumidores y las entidades gubernamentales, incluyendo la promoción de una nueva cultura que fomente tanto la reducción de materiales y energía, el reuso y el reciclaje.

Abundancia de materias primas

Luis Orozco, gerente de servicio técnico y tecnología de Braskem Idesa

NORTEAMÉRICA, MÉXICO siendo parte del mismo, es una de las regiones más económicas para la producción de PE del mundo. Hay materia prima abundante y un know-how excepcional.

Debido a la reducción de peso en envases (de 10 y 25%) los grabados y los productos bimodales son tendencia en el mercado. Otra de las novedades es vender por la Internet, donde los productos fáciles de reciclar cobran importancia y a gran escala.

El reciclaje, como componente importante en una economía circular, se debe asumir, no como una amenaza, sino como una oportunidad de nuevos negocios.

Las empresas pueden sumarse a programas como Plastianguis, que organiza la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ), a través de su Comisión de la Industria del Plástico, Responsabilidad y Desarrollo Sustentable (Cipres). Esta iniciativa busca concientizar a la sociedadel hecho de que los residuos plásticos tienen valor.

Braskem Idesa también se enfoca en la reciclabilidad química. Un esfuerzo global de la compañía cuyo objetivo utilizar el plástico posconsumo como materia prima para polimerizarse y contar nuevamente con la pureza y las bondades de un producto virgen. Sobre este tema, es importante mencionar que en México hay una gran oportunidad para nuevas empresas con modelos de negocios sostenibles.

La industria debe unirse y trabajar en conjunto para limpiar la imagen del plástico. Este es un producto funcional, duradero y también reciclable cuando el consumidor dispone del material de manera correcta.

Hoy en día, la sociedad es más consciente. Las personas que llevan consigo a todas partes sus bolsas durables ahora se multiplican. Esa durabilidad es clave en distintos mercados. Por ejemplo, el Kayak está hecho de PE en un 100%, es ligero y su vida útil alcanza hasta los 50 años. Por otro lado, en zonas sísmicas se deben sustituir las tuberías de cemento, acero y cobre (rígidos, y con tendencia al agrietamiento), por materiales plásticos, como el HDPE, que se adaptan en mayor medida a las condiciones cambiantes del suelo durante un sismo.

Es importante redefinir el concepto “de un solo uso”. Resulta imprescindible darle un solo uso al plástico en aplicaciones farmacéuticas, como jeringas. La economía circular obliga a las marcas y consumidores a ser creativos. Hay que tomar en cuenta que un cambio no será viable de la noche a la mañana. Debe ser algo en lo que se tiene que trabajar todos los días; debe ser constante.

Braskem Idesa destaca como la mayor productora de resinas termoplásticas de América y una de las más grandes del mundo. Se concentra en PE, PP y Policloruro de Vinilo (PVC), además de insumos químicos básicos.

En México produce 1.05 millones de toneladas de PE anuales, con dos plantas de HDPE y una de LDPE.

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