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Envases de alimentos, el sector que no paró frente al COVID-19. Entrevista con Maggie Gómez Rábago

En entrevista para Ambiente Plástico, Maggie Gómez Rábago, directora general en Charlotte Chemical Internacional, destaca que, pese a las dificultades vividas en las industrias tras el COVID-19, los envases de plástico y aplicaciones médicas en general han experimentado un crecimiento exponencial.

De acuerdo con Maggie Gómez Rábago, directora general en Charlotte Chemical Internacional, empresa dedicada a la distribución de aditivos para plástico, por la crisis sanitaria de COVID-19 ha habido poco movimiento en la industria de la Construcción, a pesar de las mejoras que algunas familias hacen en sus casas, aprovechando el aislamiento.

“El sector de la construcción es de mucho flujo de efectivo, y al no haber este dinero en la industria, todo se ha vuelto más lento. Algo parecido ocurre en el sector de juguetes”.

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La crisis sanitaria afectó algunos segmentos dentro del mismo mercado de envases, sin embargo, los envases para la industria de Alimentos y, en general, las aplicaciones para el sector salud, crecieron exponencialmente este año, destaca.

 

Un aspecto positivo se generó por el cierre de fronteras en escalada, lo cual hizo que algunas empresas de transformación nacionales lograran incursionar en nuevos mercados para atender las necesidades que no podían cubrirse con los productos de importación, como en el caso de envases de alimentos.

“Hay mercados, como el automotriz, que se fueron a cero. Este sector, prácticamente, estuvo cerrado dos meses. No estaban vendiendo”.

Además de los empaques para alimentos, otro sector que creció de manera importante fue el de medicamentos, “se mantuvo trabajando durante todo el tiempo, incluso abril y mayo (que fueron los meses más complicados), y principios de junio”.

Debido a las nuevas aplicaciones –señala Maggie Gómez–, también creció la demanda de película cristal, tanto rígida como flexible.

“Para garantizar la ‘sana distancia’, se desarrollaron estructuras y cortinas con tubería de PVC. Para proteger a los cajeros y clientes del supermercado, igualmente se hicieron mamparas de acrílico, a la vez que se empezaron a fabricar caretas de diferentes polímeros”.

En cuanto a aditivos, la clave está en el mercado, “si no lo exige, por más que el transformador quiera ofrecer productos con retardantes a la flama sofisticados, o supresores de humo que no tengan volátiles…, no se venden. No obstante, la parte de biocidas sigue creciendo, así como la geomembrana en la industria Automotriz”.

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Como último punto, la industria mexicana ha mejorado mucho y se ha ido especializando. “Frente al T-MEC. Por ejemplo, tenemos otra mentalidad, si no todos, la mayoría busca incursionar en el mercado norteamericano”.

 

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