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Enzimas encontradas en los estómagos de las vacas pueden descomponer el plástico

Hasta hace poco, degradar plásticos parecía una labor altamente difícil, sin embargo, nuevas investigaciones arrojan cada vez más métodos para lograr, en el menor tiempo posible, la tan esperada degradación de los residuos plásticos.

Un equipo de investigadores australianos descubrió que enzimas encontradas en los estómagos de las vacas pueden descomponer el plástico común. Más precisamente, la investigación halló que uno de los cuatro compartimientos que las vacas alojan en su estómago contiene enzimas y bacterias capaces de romper las cadenas de los polímeros más utilizados.

Georg Guebitz, de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida en Austria, y sus colegas recolectaron muestras del líquido del rumen de un buey joven alimentado en pastos alpinos. Descubrieron que el líquido contenía muchos tipos de enzimas, incluidas las cutinasas.

El equipo demostró que estas enzimas halladas en los estómagos de las vacas podrían descomponer tres tipos de poliésteres ampliamente utilizados: el Tereftalato de Polietileno (PET), Tereftalato de Adipato de Polibutileno (PBAT) y Furanoato de Polietileno (PEF), que a menudo se utilizan para fabricar productos que incluyen botellas, textiles y bolsas. Las enzimas degradaron estas sustancias en uno a tres días cuando se mantuvieron a una temperatura de aproximadamente 40 ° C para igualar la del estómago de una vaca.


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“Descubrimos que la dieta de las vacas contiene alimentos que tienen un ‘caparazón’ similar a los poliésteres”, detalló Guebitz, “esto explica por qué los microbios dentro del rumen producen enzimas que también pueden tratar con poliésteres sintéticos”.

Nuevas tecnologías para degradar plásticos a escala comercial

Como explica Guebitz, en el futuro, estas enzimas podrían usarse para descomponer poliésteres a una escala comercial más grande. Adicionalmente, este método puede, al menos potencialmente, ser más barato que las tecnologías que se utilizan actualmente para procesar los plásticos, dice, pero otros investigadores son cautelosos al respecto.

“Debe demostrarse que la actividad enzimática es la misma o mejor que la que se está implementando comercialmente en la actualidad”, señaló Ramani Narayan de la Universidad Estatal de Michigan.

“Si tuvieran que acelerar hacia un proceso de ingeniería, entonces hay mucho trabajo por hacer en términos de cuál es el rendimiento del producto, cuál es la productividad, etc., para compararlo con la tecnología de enzimas existente».

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