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Futuro

Las tecnologías emergentes del 2015.

Ahora sí, el futuro está a la vuelta de la esquina.

Hay personas que tienen tanta prisa porque el futuro nos alcance o, más bien, porque el presente nos acerque un poquito más a los rasgos de ese futuro inmediato; el que está a la vista, que dedican buena parte de su tiempo a coleccionar anticipaciones, previsiones y otros asomos del futuro.


 

 

Por lo pronto, yo me topé ya con dos sabrosas previsiones para 2015, es decir, para un futuro a la vuelta de la esquina. Uno es el panel de expertos del World Economic Forum, WEF (mejor conocido como el meta-consejo de Tecnologías Emergentes), que seleccionó las 10 tecnologías que tienen mayor potencial para convertirse en francas tendencias.

La otra previsión, también para 2015, es la que identificó el prestigioso MIT, donde identificó como huellas del futuro a los globos que distribuyen Internet, a las pruebas de sangre contra el cáncer, a los autos que se comunican entre sí o a los “cerebros” que crecen en placas de Petri…, y que, en otra oportunidad, en esta misma sección de Futuro, abordaremos con más detalle.

Por lo pronto, en el rápido recuento que hicieron los sabios del panel del WEF, cabe adelantar que no olvidaron a los vehículos cero emisiones ni a los drones ni al desarrollo de la inteligencia artificial o a los plásticos termoestables reciclables: estas previsiones demuestran que la tecnología viaja a la velocidad del sonido, que nos lleva a una modernidad que no se interrumpe, sino que avanza con cambios sucesivos, en tiempos cada vez más cortos; de ahí que las soluciones se traslapen al enfrentar los desafíos globales de estos tiempos.

 

La lista del mañana próximo

  1. Los vehículos cero emisiones funcionan con hidrógeno. Ellos encabezaron la lista. Se trata de coches que cuentan con pilas de combustible y que, a diferencia de las baterías, que deben ser cargadas por una fuente externa, éstas generan electricidad en directo, con hidrógeno o gas natural. En la práctica, por lo general, se combinan con las baterías. Además, el hidrógeno es de combustión limpia, y produce como residuo sólo vapor de agua, por lo que los vehículos de pila de combustible serán de emisiones cero, un factor crucial en eso de reducir la contaminación del aire.

El WEF cree que las compañías automovilísticas ya hacen planes para los primeros lanzamientos, y con la oferta de una autonomía de 650 kilómetros. Estos autos gozan, además, de muchas ventajas sobre los que andan con electricidad o con hidrocarburos. Sin embargo, las armadoras planean lanzarlos con precios iniciales que espantan el sueño –alrededor de 70 mil dólares–, pero creen que a la larga, a medida que aumente el volumen de la producción en los próximos años, bajarán un poco.  

  1. Gracias a los avances en robótica e inteligencia artificial, y a sensores cada vez más eficientes y accesibles, se han logrado robots que imitan partes humanas, como la mano, que son los de próxima generación y hay quien piensa que la nueva era de robots los sacará de la cadena de montaje de las fábricas para promoverlos en nuevas tareas, como la agricultura –claro, la agricultura de precisión, como le llaman–.

Los atractivos de una vida más compenetrada entre humanos y robots vaticina una convivencia que con el tiempo se convertirá, quizás, en una fuerte dependencia. Los inventores y desarrolladores de estas máquinas añaden dispositivos de tecnología inteligente, En alguna parte se menciona, inclusive, que en Japón ya los prueban con éxito como enfermeros para ayudar a los pacientes a levantarse.

  1. De seguro nuestros lectores ya saben que los objetos que se fabrican con termoplásticos cambian de forma a altas temperaturas y, por consiguiente, se pueden reciclar. Pero en cambio, los plásticos termoestables, mucho más resistentes, no pueden hacerlo. Ahora, con los nuevos polímeros termoestables PHT, y otros avances que se dieron en 2014, se posibilita su reutilización.

Los plásticos termoestables de reciclaje se usan, por ejemplo, en teléfonos inteligentes, los cuales se pueden disolver en ácido fuerte; de ese modo se rompen las cadenas del polímero, lo que deja crear otros componentes que ayudan a formar diversos productos. Sabemos que no hay un reciclado al 100%, pero este logro ayuda a deshacerse de un montón de residuos. 

  1. La ingeniería genética siempre provoca controversia. No obstante, ahora aparecen nuevas técnicas que permiten “editar” el código genético de las plantas para hacerlas más nutritivas, o bien, más resistentes a los cambios climáticos. En el Foro se habló de las nuevas técnicas de la ingeniería genética precisa y de menor controversia –en particular de las ZFNs, TALENS y el sistema CRISPR-Cas9–.

Ahora, la ingeniería genética de los cultivos dependerá quizás de la Agrobacterium Tumefaciens, una bacteria que ayudará a transferir el ADN indicado en el genoma. La técnica ha sido palomeada por los científicos. Inclusive, se están formulando otros métodos más pormenorizados de edición con moléculas de ARN para desactivar un gen no deseado o para modificar una mutación natural.

Estos logros pueden volcarse en la agricultura y proteger los cultivos de los insectos y así reducir el empleo de pesticidas químicos o fertilizantes.

  1. La impresión de órganos humanos o prendas de ropa inteligente tiene alcances insospechados. La fabricación aditiva, como indica su nombre, es lo opuesto a la fabricación sustractiva, donde por lo regular las capas de una gran pieza de madera, metal o piedra son removidas hasta dejar la forma deseada; en el caso de la aditiva el objeto se construye en 3D con plantillas digitales. De hecho, el 3D llega a la electrónica y nos prepara para el 4D: con productos capaces de auto-modificarse en respuesta a cambios ambientales, como la humedad o el calor.

La fabricación de objetos a partir de productos imprimibles en tercera dimensión y la ropa inteligente van a definir la manera en que se desenvuelven las personas. En el futuro se crearán objetos personalizados para cada usuario, desde órganos –por ejemplo para imprimir células humanas, lo que facilitaría la reparación y regeneración de tejidos–,
hasta ropa inteligente. En las décadas que siguen habrá un crecimiento exponencial de esta invención en el mercado de consumo masivo.

  1. La Inteligencia artificial emergente: ¿Qué ocurre cuando la computadora aprende a medida que trabaja? Según el WEF, la inteligencia artificial o IA, por sus siglas en inglés, hará que lo que era de uso exclusivo para humanos, lo desarrollen las computadoras, los drones o los teléfonos inteligentes.

La IA es la ciencia que hace que una computadora haga las cosas que hace el hombre. Por ejemplo, los teléfonos celulares ya pueden reconocer la voz humana, los autos ya se manejan solos y los drones hacen vuelos automáticos. Se habla, inclusive, de la asimilación de grandes cantidades de información –big data–.

De acuerdo con los expertos, la IA reduce la brecha entre hombres y máquinas y reconocen que la Carnegie Mellon University apuntala el proyecto NELL (Never-Ending Language Learning), que ayuda a la computadora a mejorar su lectura. Al respecto, se dice que a medida que se van perfeccionando, los dispositivos podrán mejorar lo que hacen los humanos, debido a que cuentan con mucha más información. Por ejemplo, con el caudal de datos a su favor, pod
rían hacer un diagnóstico más preciso que el médico más experimentado.


  1. ¿Qué es la manufactura distribuida? La fábrica del futuro estará en línea, y llegará hasta el umbral de cada casa. Ahora se cree que las materias primas ya no se integrarán en un centro en el que se procesen, sino que predominará la descentralización.

Gracias a que las impresoras 3D replican a un objeto, harán más eficiente la producción a nivel mundial y reducirán los traslados de mercancías, o sea, la logística, lo cual será mejor para el medio ambiente. La idea se basa en la tendencia del DIY (Do It Yourself) y la impresión 3D y propone reemplazar el lado material de la cadena de suministro por información digital. Así, en vez de llevar la madera a una fábrica y hacer una mesa, se llevarán las partes a espacios de fabricación con herramientas de corte. 

  1. Drones con sensibilidad. Estos avioncitos, por lo que sé, son terribles; hacen de la guerra un entretenimiento macabro, distante, frío. Pero en fin. Ya llegaron los drones y ahora lo que se busca es dotarlos con una autonomía confiable y regulada para que puedan ser de mucha utilidad, ya que pueden asumir tareas peligrosas para los humanos, como acercarse a un volcán. El siguiente paso en el mundo de los drones, dicen los expertos, “es producir máquinas capaces de volar solas, con sentidos y habilidad para esquivar”, tal como han probado ya Intel y Ascending Technologies.

Los drones provienen de la industria militar, pero, en tiempos y zonas de paz, pueden servir para labores agrícola, para tomar escenas u otras aplicaciones que precisan de vistas aéreas. Los pilotos de drones no corren peligro; están en tierra y, eso sí, pueden llegar a cualquier parte. De acuerdo con los expertos, la tecnología detrás de estos aparatos debe ampliar el rango de aplicaciones, pero, para ello, es preciso que se involucren con el ambiente y que hagan cosas heroicas, como salvar vidas en caso de desastres.

 

  1. La tecnología neuromórfica consiste en la creación de una serie de chips de computadora para imitar al cerebro humano, ya que ni las mejores supercomputadoras del mundo se acercan a los refinamientos del cerebro humano. Se calcula que los microprocesadores ya no pueden ir más lejos; han llegado al límite de su capacidad para procesar datos de forma lineal, lo que hace que consuman altas dosis de energía y produzcan mucho calor. Los chips neuromórficos, por ejemplo, el TrueNorth de IBM, ha demostrado tener una eficiencia energética para determinadas tareas cientos de veces superior a la de una CPU convencional.

Según los expertos, los chips neuromórficos logran procesar la información “de una manera diferente a la utilizada por el hardware tradicional, imitando la arquitectura del cerebro para aumentar el pensamiento de la computadora y su capacidad de responder. Buscan copiar el trabajo en red que hacen las neuronas en el cerebro. 

  1. Genoma digital. Los genios del Foro Mundial seleccionaron, por último, una tendencia que parece correr cerca de la pista de la ciencia ficción; ahora sucede que el código genético, cuya secuenciación tomó años y millones de dólares, hoy puede secuenciase por poco dinero y en tan sólo unos minutos.

Además, para sorpresa de todos, la información de nuestro código puede recabarse en un USB, lo que entra en consonancia con los desarrollos en lo que llaman medicina de precisión, es decir, con tratamientos cada vez más personalizados y precisos.

El avance es de enorme trascendencia, sobre todo para enfrentar enfermedades como el cáncer, aunque queda pendiente un aguijón en la cola de esta tecnología, el tema de la información personal, un asunto que, sin duda, se tendrá que regular para evitar conflictos.

Enrique Chao

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