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Hacia el ideal: alimentos frescos y desechos contenidos

Proteína de maíz, almidón y otros biopolímeros de origen natural pueden ser la clave para crear envases que mantengan a los alimentos frescos y seguros.

Con el sugestivo título “El futuro de los envases alimentarios”, reproducido en NYCT Amazings, se habla en una nota de la necesidad de, uno, proteger a los alimentos y, dos, evitar contaminar el medioambiente con envases una vez que han sido empleados.

La pesadilla de los desechos y la exigencia de los alimentos frescos. Todo en uno.

Y en esa nota presentan un ejemplo que cumple los dos propósitos. Se trata de un nuevo tipo de envase, concebido por el equipo de Mary Chan, directora del Centro de Bioingeniería Antimicrobiana de la Universidad Tecnológica Nanyang (NTU) en Singapur, y Philip Demokritou, de la Escuela T.H. Chan de Salud Pública adscrita a la Universidad Harvard, con un material “inteligente”. Tan lo es que puede alargar la vida útil de la fruta fresca entre dos y tres días y ser, a la vez, biodegradable, sostenible, impermeable y aniquilador de microbios nocivos para el ser humano.


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¿La receta? Proteína de maíz, almidón y otros biopolímeros de origen natural, enriquecidos con un conjunto de compuestos antimicrobianos naturales. “Entre ellos se encuentran el aceite de tomillo, una hierba común utilizada en la cocina, y el ácido cítrico, presente en cítricos”, comentan los científicos.

Hacia el ideal: alimentos frescos y desechos contenidos

Las pruebas que han hecho los anima a afirmar que “los envases fabricados con el nuevo material son expuestos a un aumento de la humedad o a las enzimas de bacterias dañinas, las fibras del envase liberan los compuestos antimicrobianos naturales, matando a las bacterias peligrosas más comunes que contaminan los alimentos, como la E. Coli y la Listeria, así como a hongos”.

La maña del envase radica en la respuesta de liberar, ante la presencia de humedad o bacterias adicionales, diminutas cantidades, pero suficientes, de compuestos antimicrobianos, tanto en la superficie como en el propio alimento (carne cruda, frutas y verduras).

Chan y sus colegas abundan con más detalles en la publicación ACS Applied Materials & Interfaces, bajo el título “Enzyme- and Relative Humidity-Responsive Antimicrobial Fibers for Active Food Packaging”.

Habrá que seguirle la pista.

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