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Hasco: el valor de la proveeduría regional frente al COVID-19

En entrevista para Ambiente Plástico, Daniela Calderón, directora general en México para Hasco, compartió sus reflexiones en torno al mercado de moldes y la proveeduría regional postcovid-19.

Uno de los grandes retos derivados del nuevo coronavirus fue la interrupción de la cadena de suministro. De acuerdo con Daniela Calderón, directora general en México para Hasco, antes de la contingencia sanitaria por COVID-19, ya empezaba a notarse la falta de proveeduría china al norte de la República Mexicana.

Como refiere nuestra entrevistada, las empresas mexicanas tuvieron que asumir, desde principio del 2020, retos importantes en torno a la manufactura:

“Por ejemplo, uno de nuestros clientes, ubicado en Tijuana, se encargaba de hacer productos de medicina: productos de inyección de plástico, como jeringas”. Ellos tenían que generar un tercio de la producción que recibía una empresa en Estados Unidos; los otros dos tercios los traían desde China y, en conjunto, entregaban la mercancía. “En el momento en que China ya no pudo proveer esos productos, le entregaron la capacidad completa de producción a esta empresa en Tijuana”.


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Indicó que la interrupción en la cadena de suministro propició al interior de las empresas nuevos compromisos y nuevas formas de operar, a la vez que surgieron oportunidades importantes para industrias regionales, como en Puebla: “Para esa zona venían los moldes de China; los molderos en Puebla trabajaban básicamente por cambios de ingeniería, readaptaciones de los moldes que habían tenido algún tema y para apoyar al mantenimiento del nivel 1 y del nivel 2, principalmente del sector automotriz”.

 

El incremento de moldes en este sector rompió el récord de la historia de moldes para Hasco, puesto que, según lo referido, nunca se habían vendido tantos portamoldes a Puebla. “Lo cual nos parece maravilloso, porque pasaron de mantenimiento a molderos oficialmente reconocidos por la industria Automotriz”.

No obstante, explicó que la zona del Bajío, tan dependiente de la industria Automotriz, buscó la manera de brindar servicios a otros mercados, como el sector médico, de tal forma que las empresas lograban ser vinculadas en la categoría esencial, lo que les permitía seguir operando, a pesar del confinamiento.

“Varios de nuestros clientes comenzaron a hacer proyectos, inclusive sin tener donde colocarlos… hicieron caretas, botellas de gel, de alcohol… Tenemos clientes que estuvieron trabajando sin contar con un pedido. Esa reorganización es muy interesante, porque ya los molderos empiezan a trabajar no nada más para un solo sector”.

Los préstamos atractivos que ofreció el gobierno chino a empresas chinas para establecerse en América Latina y en México, también fue un tema de conversación, puesto que, con estos incentivos gubernamentales, empiezan a surgir nuevas empresas en la zona del Bajío.

Sobre este punto, comentó que México no es un país tan fácil para montar un taller de moldes “…y para las empresas asiáticas tampoco va a ser fácil poder crear, de la noche a la mañana, la misma infraestructura que tienen en China”.

 

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