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Industria de la construcción: Situación actual frente al COVID-19

El COVID-19 trae nuevos retos para la industria de la construcción; sin embargo, este sector nos demuestra su fortaleza al reinventarse para subsistir.

La industria de la construcción enfrenta nuevos retos y oportunidades ante la contingencia debido al COVID-19, razón por la que nos dimos a la tarea de entrevistar a Luis Eduardo Muñiz, director de Proyectos de MUGO, constructora con sede en Monterrey, Nuevo León, quien nos ayuda a aclarar nuestro panorama acerca de la situación actual de la industria de la construcción por el COVID-19; cuáles son los retos que el sector sortea, cómo le está haciendo frente y qué es lo que se espera en un futuro ante la transición hacia la nueva normalidad.
El ingeniero nos comenta que “alrededor del 85% de la industria de la construcción se ha visto frenada desde que se declaró la contingencia sanitaria por el COVID-19”. 
Para entrar en contexto con el tema, nos explica que la industria de la construcción se divide en dos sectores: el público y el privado. La construcción pública está ligada directamente al gobierno, ya sea municipal, estatal o federal; en cambio, la construcción privada es la derivada de la inversión de personas físicas o morales, ya sean nacionales o extranjeras.
Por indicaciones de la Secretaría de Salud, el primer sector que paró operaciones ante el COVID-19 fue el privado y únicamente continuó en operación la obra pública, esto por los compromisos de entrega que ya se tenían establecidos. Sin embargo, conforme la situación se fue agravando, también se tuvo que frenar la obra pública, situación que duró hasta el 3 de mayo, ya que el 4 de mayo comenzaron las operaciones para la construcción del Tren Maya.

Complicaciones con la cadena de suministro

En MUGO, como constructora privada, frenaron operaciones por el COVID-19 desde el momento en que se dio la indicación a nivel federal; ya que, aunque quisieron continuar operando con todas las medidas sanitarias, ya se presentaba un nuevo impedimento: los proveedores, quienes al suspender actividades, frenaron automáticamente la operación de la construcción.
Las principales afectaciones a raíz de la crisis sanitaria por el COVID-19 para la industria de la construcción privada se encuentran en la cadena de suministro, lo cual aumenta las complicaciones para operar. Luis Eduardo Muñiz nos comparte que en este momento todo funciona bajo oferta-demanda, los proveedores están limitando los suministros, hay productos y materiales que hoy en día son difíciles de encontrar, entre los que destacan arena, cemento, block y concreto, lo anterior debido a la escasez, puesto que hubo fábricas que frenaron o limitaron sus actividades o incluso, algunas otras, las pararon por completo.
Aunado a esto, sumando el alza del dólar, los costos tuvieron un incremento de hasta 25%, en tan solo un par de meses.
Es importante mencionar que en México, la industria de la construcción es para el sector plástico un importante consumidor, participando con alrededor de 15% de consumo para sus operaciones. Sin embargo, aún no destacan los impedimentos para avanzar en materia de construcción a raíz de limitaciones por parte de proveedores de productos plásticos, tales como tuberías, cables, aislantes, acabados, entre muchos otros, para los que se utiliza principalmente el PVC (Policloruro de Vinilo) y el HDPE (Polietileno de Alta Densidad). 

La reinvención de la industria de la construcción

El COVID-19 ha hecho a los constructores replantear su situación actual y transformar los grandes retos que enfrentan en oportunidades, pero ¿cómo lo están haciendo? De acuerdo con nuestro entrevistado, se están reinventando en todos los sentidos: “hemos tenido que reajustar costos, cambiar materiales por otros que ofrezcan la misma calidad y reprogramar suministros, así como modificar programas de obra y financieros”.
Además de implementar todos los cambios operativos que conllevan hacer un ajuste de estrategia, la industria de la construcción suma a sus acciones de reinvención la implementación de las medidas sanitarias necesarias para hacer frente al COVID-19 y poder continuar, en la medida de lo posible, con sus labores con el menor riesgo de contagio y propagación del latente virus.
Industria de la construcción: Situación frente al COVID-19En el caso de MUGO, Luis Eduardo Muñiz nos comenta que los principales cambios hacia la nueva normalidad fueron:  

  • Reajuste de horario para el personal de obra, recorriendo su entrada y salida con el fin de evitar que se trasladaran en transporte público en horarios concurridos.
  • Trabajo desde casa para el personal de oficina (compras, costos, proyectos y administración).
  • Proporcionar a la plantilla en general los instrumentos básicos de prevención y desinfección, como cubrebocas, caretas, gel antibacterial, guantes, botas, entre otros.

La fecha que el gobierno indicó para que la industria de la construcción se reintegrara a las actividades laborales de campo fue el pasado 11 de mayo, con las siguientes medidas sanitarias para prevención del COVID-19: desinfección del área de trabajo, trabajar bajo una sana distancia, uso de cubre bocas, lavado frecuente de manos y chequeo diario de síntomas a cada persona. Estas medidas, aunadas a las de cambios de horario para los trabajadores de obra y trabajo en casa para los empleados de oficina, estarán vigentes hasta que la autoridad sanitaria comunique que ya no son obligatorias, aunque se prevé que algunas ya permanezcan por tiempo indeterminado, como el uso de cubrebocas y lavado de manos frecuente.

¿Cómo pinta el futuro de la industria de la construcción?

Para concluir, preguntamos al ingeniero qué perspectivas vislumbra para la industria de la construcción, conforme vamos saliendo de la crisis sanitaria por el COVID-19, a lo que nos comparte: “La economía será de una manera distinta a como la conocíamos. La economía interna intenta despertar después de esta pausa pero está con miedo y limitaciones. En el semestre que queda del año 2020 la inversión parece que será muy escasa, ya que hay mucha obra en proceso, hay producto sin terminar, los costos subieron y las ventas disminuyeron. Ahorita el plan que se está siguiendo es finalizar lo que se tiene iniciado y esperar a que mejore la economía en general, pero no se puede asegurar nada aún; ya se tomarán decisiones de cómo sobrellevar la empresa sobre esta crisis sanitaria y en las secuelas que nos dejará”. 
Sin duda, la contingencia por el COVID-19 deja un gran aprendizaje y un enorme reto para el futuro inmediato de la industria de la construcción. La capacidad de reacción y acción de las empresas de este ramo será sumamente importante para su subsistencia. Está muy claro que lo que se planeó para el 2020 no se pudo concretar, pero tomando las medidas y acciones necesarias, sin desviarse de su objetivo, esta importante industria podrá avanzar, superando cada reto que la pandemia ponga a su paso, hasta llegar a sus metas.  
 

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