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La catástrofe climática: ¿Aún le importa a alguien?

Por Dr. Joachim Miebach, fundador y presidente del Grupo Miebach Consulting

¿Por qué deben invertir las empresas en logística sostenible o “verde”? 

Esencialmente hay tres grandes argumentos a favor de la logística sostenible:

  • Puede reducir los costos de la empresa.
  • Contribuye a reforzar la imagen corporativa.
  • Porque las normativas y legislaciones son cada vez más rígidas en este sentido y hay que cumplirlas.

Costos 

La emisión de CO2 se puede reducir tanto en el transporte como en el almacenaje, sobre todo mediante la mejora de la eficiencia de las operaciones. Los estudios detallados demuestran claramente que, frente a un uso “normal” de los recursos (“lo que hacen todos”), con un aprovechamiento inteligente y optimizado de los mismos (ej. Pooling de transportes para incrementar la ocupación, movimientos gestionados por RF dentro de un almacén para evitar trayectos en vacío, entre otros) se conseguiría un efecto de ahorro de entre el 10 y 15%, y generalmente sin inversiones significativas.

Imagen corporativa

Este es sin duda alguna el factor más relevante y posiblemente la única esperanza de poder cambiar las cosas. Los consumidores y las empresas en general tienen cada vez mayor conciencia del problema, y la sostenibilidad se ha convertido en un aspecto esencial en la Responsabilidad Social Corporativa.

Las compañías utilizan sus esfuerzos por reducir el impacto medioambiental para fortalecer su imagen de marca. Una imagen de empresa con altos niveles de impacto medioambiental puede generar un desprestigio de marca que conlleve un descenso de ventas. Sin embargo, el “marketing verde” debe ser algo real y constatable, ya que los consumidores y las distintas organizaciones son cada vez más exigentes en su control.

Son muchas las compañías que, en la actualidad, no sólo incluyen sus iniciativas de reducción de su huella de carbono en sus informes anuales si no que las utilizan en sus campañas publicitarias, ofreciendo información detallada de la emisión de sus cadenas de suministros, cómo evoluciona con los años y que acciones se han tomado para neutralizar sus efectos.

Normativa

Debe considerarse el endurecimiento de las normativas estatales (prohibición de circulación a ciertas horas del día, normas de construcción relativas al aislamiento, impuestos sobre el petróleo y electricidad, entre otros). Las empresas únicamente disponen aquí de un estrecho margen.

Globalización frente a regionalización

Finalmente, la tendencia a la “regionalización” frente a la “globalización” de las últimas décadas puede convertirse en otro factor relevante para conseguir un mundo más limpio para nuestras familias y nuestros hijos. Es la visión de volver a disponer de plantas de producción más pequeñas, eficientes energéticamente, próximas a sus mercados y utilizando productos locales y con mano de obra cercana, frente a la deslocalización y la globalización desmedida.

Hay varias evoluciones que avalan esta tendencia:

a) En los países en desarrollo y países emergentes que aún resultan “baratos”, los salarios aumentan exponencialmente a la par que el bienestar y el crecimiento económico. La globalización resulta cada vez menos atractiva.

b) Los métodos de producción modernos cuestionan cada vez más las economías de escala y la producción en masa. También se puede ser eficiente con la fabricación en pequeñas unidades de producción locales; las mega fábricas que abastecen a todo el mundo empiezan a estar desfasadas.

c) Los deseos de los clientes cambian con creciente rapidez y de forma cada vez más imprevisible. Hay que individualizar los productos y tenerlos disponibles inmediatamente. Esto hace necesaria una producción y entrega “a la carta”, lo que únicamente es factible cuando las distancias son muy cortas. Muchas compañías de artículos de consumo y moda han vuelto al abastecimiento regional para ganar en rapidez y flexibilidad. La agilidad y el Time to Market ganan mayor relevancia frente a los costos de fabricación. Esta regionalización conlleva una clara reducción de emisiones de CO2 en las cadenas de suministros.

d) Otro efecto que resta competitividad a las cadenas de suministros globales es la subida del precio del petróleo. Sin embargo, dado que el costo de combustible representa únicamente un 20% de los costos de transporte marítimo, el efecto no tendría demasiada incidencia relativa.

Por supuesto, esto no significa el final de la globalización. Sin embargo, la tendencia a la regionalización podría tener un efecto más pronunciado en el cambio climático que la “logística verde” convencional.

Las cadenas de suministro globales, incluyendo las ubicaciones de las plantas de producción, deben ser objeto de una profunda revisión. Con más nearshoring y menos offshoring se consiguen cuatro objetivos a un tiempo: agilidad de respuesta, adaptación flexible al mercado, reducción de costos y reducción notable de emisiones de CO2.

 

 

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