AP91SostenibilidadZona de Oportunidades

La revolución apenas comienza

Los plásticos se empezaron a usar de forma masiva a partir de 1950.

En los últimos años, los residuos plásticos incrementaron más que los desperdicios de construcción u orgánicos. Ante este panorama, especialistas de todo el mundo ofrecen soluciones que van desde el reciclaje, hasta la revalorización energética, sin dejar atrás la biodegradación, las iniciativas globales y las campañas de responsabilidad social.

De entrada, hay que tomar en cuenta que todos los materiales se degradan. La diferencia radica en que el desgaste de algunos sí se nota a simple vista, mientras que en otros demora, incluso miles de años.

El material no desaparece de repente. Es el resultado de distintos fenómenos simultáneos: entre otros, la radiación solar, la humedad, la presencia, o no, de microorganismos. Una roca, por ejemplo, tardará más en desaparecer que una hoja de papel.

De acuerdo con Alethia Vázquez, investigadora de la UAM, los plásticos se degradan, generalmente, por radiación solar, de modo que, para preservar los envases se agregan aditivos. Estos materiales también se modifican por efectos químicos y de temperatura, por mecánica o por intervención de microorganismos, como: hongos, bacterias y virus.

Adicionalmente, existen los plásticos fotodegradables, oxodegradables y biodegradables. Éste último se desintegra en un proceso de composteo, donde los microorganismos encuentran las mejores condiciones para transformar el material.

Los productos a base plantas, petróleo o gas natural que aplican a dicho procedimiento, se diseñaron para biodegradarse durante cierto número de días a temperaturas de 50 ó 60 grados. Por lo cual, contrario a lo que muchos consideran, no se pueden tratar en una tina casera.

Mitos y realidades

Respecto de los plásticos degradables, biodegradables y compostables, existe, entre los gobiernos y la sociedad civil, un sinfín de mitos. Como enfatiza Alethia Vázquez, son siete los que tienen mayor presencia a nivel global:

1) Degradable, biodegradable o compostable son sinónimos.

Todos los materiales se degradan. Unos antes que otros. El desgaste es un proceso natural. Los materiales biodegradables, por su parte, fueron diseñados para desintegrarse a cierta temperatura, en tiempos específicos y bajo composteo como fase de descomposición acelerada.

2) Los residuos orgánicos se degradan rápidamente.

El papel es, en efecto, un producto biodegradable, sin embargo, el libro más antiguo, libre de microorganismos, permanece, a la fecha, intacto.

3) El plástico tarda 500 años en degradarse.

No hay un solo estudio que arroje este dato. En realidad, el tiempo de degradación depende del lugar y del polímero.

4) Los materiales que se obtienen de las plantas son biodegradables.

No necesariamente. Para producir Biopolietileno se puede emplear etanol. Este producto es resistente y poco degradable como el Polietileno. No hay diferencia química entre un producto y otro. La biodegradabilidad dependerá de su estructura química.

6) Asumir que todas las personas son capaces de distinguir un plástico biodegradable de otro que no lo es.

Hacer esa distinción es fácil con algunos residuos. Esa es una de las ventajas del PET (Polietilén Tereftalato).

7) Los plásticos biodegradables se degradarán en cualquier lugar.

Los beneficios sólo se obtienen a través de la composta, es decir, bajo condiciones ambientales específicas.

Etiquetas
Botón volver arriba
Cerrar