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Logística y socios estratégicos para una cuarta revolución industrial

Hacia una Industria del Futuro 4.0.

La disponibilidad de materias primas, tanto como los servicios logísticos garantizados, son factores clave para impulsar el crecimiento de la industria en México. Los acuerdos comerciales a nivel global también presentan áreas de oportunidad para proveedores, distribuidores y transformadores que buscan consolidarse, competir y potenciar el desarrollo natural del mercado.

Hoy en día, uno de los aspectos logísticos que más preocupa a los industriales es el traslado o arrastre de la carga. Sobre este asunto, aumenta la demanda a gobiernos, federal y estatal, para eliminar riesgos en carreteras y fortalecer la economía nacional con vías de comunicación seguras.

Puntos, como: mejora en las condiciones y características de infraestructura pública (puertos, carreteras federales, caminos y vialidades locales, etc.), así como adecuación y cumplimiento a las leyes y reglamentos para una logística competitiva e integral, son temas primordiales entre la administración gubernamental y empresarios.

Como afirman los especialistas en cadena de suministro o supply chain, la importancia que debe tener el desarrollo de los mecanismos, procesos, capital humano y de los recursos mismos, son aspectos fundamentales para especializar la logística.

El camino hacia el mercado mundial

Al margen de la inseguridad, el panorama es positivo. Las compañías transnacionales que se establecen en el país crecen y, en su afán por consolidarse como empresas con servicios de proveeduría estratégicas, orientan la apertura del mercado hacia la globalización.

Cabe señalar que estos grupos, además de absorber –como una tendencia creciente– las acciones de pequeñas y medianas empresas, también se especializan en materia de transporte y crean alianzas estratégicas con asociaciones, gobiernos, proveedores de tecnología,… para ampliar sus operaciones de mercado.

Con el propósito de posicionar a México como una nación emergente y exitosa, en junio de 2018, la Concamin (Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos), junto con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico A.C., presentó a los candidatos a la presidencia de la república la propuesta: “Hacia una Industria del Futuro (4.0)”.

Entre otras cosas, el documento expuso la iniciativa de elevar el encadenamiento entre empresas y el contenido nacional de producción y exportación, con énfasis en la productividad y competitividad; ambas, indispensables para enfrentar exitosamente el desafío de exportar a los mercados de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Canadá, America Latina y Asia.

En materia de construcción, proponían que para 2024 el 70% de las carreteras en México se encuentren pavimentadas. Asimismo, contar con caminos, puentes, nuevas vías de ferrocarril, puertos marítimos de mayor capacidad y nuevos aeropuertos. En resumen, para mejorar la infraestructura del país y generar valor agregado, la Concamin planteó lo siguiente:

  • Contar con, por lo menos, tres puertos en los primeros 100 del mundo en 2030 (dos dentro de los primeros 50).
  • Garantizar que un aeropuerto en México se encuentre en los primeros 40 del mundo y que otros cuatro se ubiquen en los primeros 80.
  • Ampliar la red de transporte de tren suburbano, crear la red de trenes de alta velocidad en zonas metropolitanas con mayor densidad poblacional y en los principales destinos.
  • Abatir los costos de transporte aéreo, terrestre, marítimo y ferroviario.

El cliente como socio estratégico

Para potenciar la Industria del Plástico, además del tema logístico e infraestructura, también está el consumidor. Los analistas definen el contexto actual, por ejemplo, como la era del cliente; consumidores informados que no se conforman simplemente con comprar un producto, sino que desean vínculos profundos con las marcas.

Al respecto, Manuel Hinojosa, socio de asesoría en Innovación y Experiencia del Cliente de KPMG en México, asegura que el reto es estar cerca de los usuarios y decirles lo que necesitan antes de que ellos mismos se den cuenta.

De acuerdo con el estudio: “El Cliente: lo que realmente importa en el negocio” de KPMG, hoy en día, se esperan experiencias personalizadas (ofertas, contenidos, productos “a la medida”), comunicación transparente (precios, condiciones, cambios en el servicio), entrega eficiente (que sean rápidas y que ofrezcan información en tiempo real) y satisfacción inmediata.

Mientras tanto, el análisis “Perspectivas globales del CEO. El esfuerzo por crecer” de KPMG (2018), muestra que, en comparación con otros años, la alta dirección está más consciente de la importancia estratégica de la satisfacción del cliente; objetivo que solamente se logra con el conocimiento y la respuesta efectiva.

Bajo este contexto, y como un barómetro para la excelencia, Manuel Hinojosa destaca seis pilares para la experiencia del cliente:

1) Empatía. Entender las emociones y el contexto del consumidor para impulsar y establecer una relación sólida y profunda con él.

2) Personalización. Demostrar que se conoce y se tiene información para generar una conexión emocional.

3) Tiempo y esfuerzo. Eliminar obstáculos innecesarios y minimizar el esfuerzo a través de procesos simples y fáciles de seguir.

4) Expectativa. Entender, gestionar, alcanzar e incluso superar expectativas del usuario. Las mejores empresas entienden, entregan y exceden esas expectativas.

5) Resolución. Convertir una mala experiencia en una grandiosa. Una sincera disculpa o rápida intervención en una crisis es crucial para obtener una resolución exitosa.

6) Integridad. Ser confiable y proyectar esa confianza.

En conclusión, para una capacidad de ejecución especializada, además de vías de comunicación seguras y una flota moderna, las compañías requieren poner atención a los pequeños detalles, monitorear continuamente la consistencia en la entrega de productos y servicios, y usar la retroalimentación del cliente para aplicar iniciativas de mejora continua.

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