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Luchadores de plástico: la increíble historia de los juguetes mexicanos

Las primeras figuras de estos luchadores se hacían con vinil, una materia que eventualmente fue reemplazada por el Polietileno.

Pocos juguetes son más emblemáticos para millones de mexicanos que los luchadores de plástico. El Santo, Blue Demon, Octagón y otros legendarios gladiadores mexicanos han sido durante décadas uno de los juguetes preferidos de chicos y grandes, ¿te has preguntado, sin embargo, cuál es su historia?

Para numerosas generaciones de niños (y de padres), los luchadores de plástico forman parte de los más preciados recuerdos de infancia. No sólo son uno de los juguetes más económicos, sino uno de los más duraderos y populares, gracias a que están hechos con plástico.

Ochenta años de estar en los hogares mexicanos

En una entrevista para La Mole (medio especializado en juguetes), Fernando González Galicia relató que su padre, Mario González Marquéz, fue quien hizo los primeros luchadores a mediados de la década de 1950.


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Mario González, escultor y tallador en madera, siguió la técnica de moldes de yeso para figuras de metal para realizar los primeros luchadores plástico. Fernando relató que las primeras figuras se hacían con vinil, una materia que eventualmente fue reemplazada por el Polietileno.

Luchadores de plástico: la increíble historia de los juguetes mexicanos

Una historia vinculada al plástico

Casi ochenta años después, las emblemáticas figuras están estrechamente vinculada a la historia sentimental de millones de mexicanos. Al principio, estos juguetes sin articulaciones se vendían sin empaques y sin mayores adornos.

Poco tiempo después, y ante el gran éxito comercial de estas figuras, los muñequitos empezaron a venderse con etiquetas y en empaques de plástico. En la década de 1970, la producción de las figuras se extendió a diversos fabricantes. Hoy en día, la materia prima sigue siendo el Polietileno, que en la mayoría de los casos se obtiene de productos de reciclaje.

Para fabricar los luchadores, el Polietileno es pulverizado y se introduce en una máquina inyectora que calienta el plástico a 400 º C. Después, el Polietileno es inyectado en los moldes de cuatro figurillas que se sumergen inmediatamente en agua para que se endurezcan.

Las clásicas rebabas que se observan en los muñecos se han convertido en un elemento casi tradicional, ya que son pintados y empaquetados con éstas.

La pose clásica

Ahora bien, quizá el elemento más notorio de este juguete mexicano es su pose, ¿cómo la obtuvieron? Tal como muchos pudieron adivinar, la clásica pose está tomada de El Santo, probablemente el luchador mexicano más recordado y querido de todos los tiempos. El enmascarado de plata solía alzar la mano cada que le tomaban fotografías y esta icónica pose fue replicada en los moldes de los muñecos.

Luchadores de plástico: la increíble historia de los juguetes mexicanos

Casi un siglo después de haber sido inventados, los luchadores de plástico pueden no ser los juguetes preferidos de los más pequeños, pero su presencia en la cultura y educación de los mexicanos sigue siendo palpable, todavía se fabrican por miles y se venden en los mercados populares del país.

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