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Moda y plásticos: la moda en plena transformación sostenible

Cuando hablamos del plástico que amenaza nuestro entorno y nuestra salud, pocos se detienen a pensar que van vestidos con ropa de plástico. Aun mirándonos al espejo de manera complaciente dejamos de lado el hecho de que plásticos como el Poliéster, el Nylon y el Acrílico nos envuelven.

Cuando asomaron sus cualidades, los plásticos captaron paulatinamente el interés de grandes diseñadores, como Yves Saint Laurent, Paco Rabanne y Pierre Cardin. Hoy por hoy, firmas como Zara o H&M apuestan por colecciones de moda ecológica. Además, la moda, que es una de las artes más gratificantes, simpatiza de lleno con los conceptos de la economía circular.

Sin embargo, muchos reprochan a estas marcas y a otras como ellas, que, a pesar de sus promesas de sustentabilidad, sigan dependiendo de las fibras sintéticas en sus colecciones. Según un informe de Changing Markets, estas fibras alimentan los residuos plásticos y la crisis climática, debido a los combustibles fósiles requeridos para su fabricación.

La industria de la moda es la segunda más grande del mundo, y según Textile Network, en 2018 sumó 111 millones de toneladas métricas de tejidos, de los cuales el 71.1% eran materiales sintéticos. Hoy, la moda rápida se ha convertido en algo normal. En los Países Bajos, la Dutch Broadcast Foundation reveló que, en promedio, la gente adquiere hasta 46 prendas de vestir al año y tira unas 40. La mayoría de las prendas desechadas no son recicladas, eso quiere decir que casi todas acaban en vertederos o incineradoras.

Esta es una de las formas en que la industria de la moda contribuye a la contaminación. Por otro lado, muchos productores aún no hacen caso a la tendencia. Hoy los clientes, antes de comprar algún artículo, o de consumir algún bien o servicio, desean saber qué material fue utilizado y exigir que éste sea lo más amigable posible con el entorno.


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Mejoras recientes en las técnicas de reciclaje permiten hoy que el plástico reciclado se convierta en materia prima. Los envases de plástico pueden procesarse con tratamientos de limpieza y filtrado para convertirse en hilo de Poliamida y Poliéster. Gracias a este proceso, cada vez más marcas de ropa producen piezas a base de plásticos reciclados e incluso hay marcas que se especializan en fabricar sus prendas a partir de plásticos recuperados del fondo de los océanos.

La unión hace la prenda

Pero los plásticos y la moda siempre han combinado… ¡Eso no es ninguna novedad! Los plásticos, desde los años 40 van de la mano de la moda. En un inicio se usaron para ponerle el acento a la modernidad. La practicidad y la elasticidad fueron pronto sus características más apreciadas. En unas décadas, desfilaron por la pasarela diversas fibras creadas en los laboratorios de la industria, muchas más que las encontradas en la naturaleza.

Moda y plásticos: la moda en plena transformación sostenible
Zapatos y telas de piel sintética incluyen materiales plásticos

Desde los años 40, cuando corrían tiempos de guerra y las prendas se hacían con el mínimo de tela posible, para economizar, el atuendo se militarizó, y se apeló al uso de accesorios para «renovar» la ropa. El prototipo de la mujer en esta década era adulta y trabajadora, pero sin perder jamás la femineidad. Además, las jóvenes empezaron a usar las medias de Nylon. En 1952, se acuñó el término “wash and wear” (lavar y usar) que define una nueva mezcla de algodón y acrílico. En 1953 se inició la comercialización de Poliéster acompañada por la introducción del triacetato.

En 1962, la industria de la moda, más confiada, experimentó con el plástico; realizó una serie de vestidos bordados íntegramente con cuentas plásticas. Las prendas de ropa se convirtieron en referentes del tiempo y las personas “siempre a la moda” se obsesionaron por ampliar su guardarropa. Los talleres textiles funcionaron sin reposo y aparecieron, uno tras otro, materiales como las Poliamidas, los Acrílicos y los Poliésteres.

Varios factores propiciaron este fenómeno: que son baratos, que se prestan a un sinfín de extravagancias y que su elasticidad permite diseñar prendas muy ceñidas, justo lo que exigían las tendencias de la época. Lo primordial era que liberaban a la mujer. Y con razón, ya que estos tejidos no se arrugaban y no hacía falta plancharlos. En esa época se vivió también la apoteosis de los pantis de Nylon que convirtieron, de un día para otro, a las medias y a las ligas en cosa del pasado.

En los años 60 todo fue un juego de audacia; los estilistas se soltaron de las ataduras de los aburguesados códigos de estilo. Apareció la minifalda, y la moda quedó en manos de una generación más joven. En esos años surgieron diseños nuevos y futuristas. Al concluir esa década, iniciaron los primeros movimientos de protección animal, y la piel, un atuendo antes muy socorrido, fue estigmatizado. Yves Saint-Laurent colmó las pasarelas de modelos con abrigos de pieles multicolor, hechos con materiales completamente acrílicos.

En los años 70, nació la moda hippie y folk, con todo y pantalón vaquero; fueron prendas que se convirtieron en símbolo de la prosperidad americana, de las estrellas de Hollywood y de la juventud rebelde.

Tanto hombres como mujeres se dejaron “la greña” y vestían prendas hechas a mano que se hicieron populares en todo el globo. En los años 80, la mujer se volvió más hombruna; se dio el PowerDressing; o «Vestuario de Poder», mostrando así la nueva posición de la mujer, que desafiaba por fin al mundo de los hombres.

Las gruesas hombreras, típicas de entonces, mostraban una silueta marcada y triangular que intentaba agrandar la espalda con el fin de masculinizar a la mujer y crear una imagen más rígida de ella, mostrando su ingreso firme al mundo laboral y académico. También en los años 90, las top models se hicieron tan famosas como las artistas de cine.

Moda y plásticos: la moda en plena transformación sostenible
El plástico es un material presente en accesorios y tejidos de la industria de la moda

Asimismo, el brazo de la industria textil acabó por imponerse: las fibras artificiales arrollaron a los materiales tradicionales; desde los pañales super-absorbentes hasta los materiales de trajes espaciales. Surgieron telas no tejidas de fibras sintéticas cuyas aplicaciones se dieron, por ejemplo, en batas quirúrgicas y ropa desechable.

Al iniciar el milenio la tendencia se dio en encontrar paralelismos entre moda, arte y arquitectura. Eso generaba tipologías alusivas a la tecnología. Era algo simple y vanguardista. Regresaron los pantalones vaqueros de tiro bajo y los tops, los vestidos cortos y lo escotes. Inspirados en el rap y el hip hop, surgieron estilos nuevos como el reggaeton, con vestimentas como las de los raperos.

La moda Gótica fue adoptada por diversos grupos con el típico color negro en sus prendas. Resurgieron los pantalones Oxford, las minifaldas, las faldas vaporosas, los jeans con aberturas y las prendas favoritas de los hippies.

Hoy, la moda es más democrática, está al alcance de todos. Existe mayor libertad para elegir el vestuario. Sin embargo, la moda cuenta con un mayor número de consumidores y la innovación es el sello distintivo de la industria de fibras manufacturadas. Por ejemplo, el Spandex elástico, o elastano, y poliésteres iguales a la seda, lavables a máquina, ocupan nichos más grandes en el mercado de prendas. Las mejores microfibras están reformulando el mundo de la moda. Desde hace algunos años, los diseñadores han empezado a interesarse por los plásticos reciclados debido a su vertiente tanto moderna como ecológica. La prestigiada revista Vogue pregunta en uno de sus editoriales: ¿Por qué es necesario hablar de reciclaje textil o de telas recicladas? Y responde, “estamos atravesando un momento donde es necesario frenar y repensar la forma en que se produce y se consume la moda. Una manera de hacerlo es considerando de manera seria el reciclaje, ya sea de prendas, tejidos, como una solución posible para reducir las toneladas de desechos textiles que la industria de la moda genera”.

 

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