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Modelo perfecto

América Latina parece resistirse al desarrollo tecnológico.

Ahora más que nunca, PyMEs y grandes compañías alrededor del mundo pueden crear piezas con geometrías complejas, a través de materiales y controles de software intuitivos propios de la tecnología 3D.

Capaces de realizar cualquier cosa que se tenga en mente, equipos como los que ofrece Stratasys, fabricante de impresoras 3D y sistemas de producción, empiezan a ser un “must” no sólo para universidades, sino también para las industrias Automotriz, Aeroespacial, Médica/Dental y Productos de Consumo y Alimentos.

De acuerdo con Carlos Ramírez, gerente regional de Stratasys en México, debido a sus herramientas, prototipado y aplicaciones avanzadas, la fabricación de productos con impresión 3D migró en un 80% de los centros de estudio a los distintos campos de manufactura.

“Si bien nuestro canal de distribución muestra un cambio con porcentajes importantes, el país todavía no está a la altura de los mercados más desarrollados. Falta mucho. Estados Unidos y Europa nos llevan, por lo menos, 10 años de ventaja”, señaló el ejecutivo.

A fin de potenciar esa madurez, informó que el Grupo ofrece capacitación a nivel empresarial –y desde diversas instituciones académicas–, puesto que muchas personas no entienden aún la diferencia entre una máquina de bajo costo y una industrial: “La primera es una solución eficaz que ayuda en la formación de estudiantes. La segunda, aborda herramentales de uso final y prototipos avanzados”.

Experiencia evolutiva

La industria automotriz mexicana es una de las que más invierte en tecnologías de impresión 3D. Los sectores aeroespacial, electrónico y de bienes de consumo, también le apuestan a esta superposición de capas.

La manufactura de autopartes es específica. Lo mismo ocurre con la industria aeroespacial. No hablamos de hacer motores. Se trata de piezas en interiores, como las partes que componen la cabina de un avión. Todo eso a bajo costo y sin construir moldes”, refirió nuestro entrevistado.

Ante este panorama, y en función de esclarecer las “fake news” que muchas veces se propagan en redes sociales, la compañía, además de exhibir sus equipos y prototipos funcionales 3D, ofrece asesoría técnica en las exposiciones internacionales más importantes a nivel global.

Tenemos que entender que las noticias falsas son cosa de todos los días. Hay que documentarse. No se puede creer todo lo que se publica en Facebook. Mucha gente, por ejemplo, dio por sentado que con una impresora 3D de bajo costo se practicó un implante de cráneo”.

Lo que es un hecho

Las alternativas en equipos y consumibles son económicas. Como enfatiza Carlos Ramírez, la primera introducción a una impresora profesional costó, hace 10 años, cerca de 100 mil dólares, mientras que hoy una transnacional o pequeña y mediana empresa puede adquirir la suya a un precio de 20 mil dólares y empezar a producir.

Para atender la demanda de mercado nacional, Stratasys cuenta con distribuidores dispuestos en Hermosillo, Chihuahua, Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México”. 

 

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