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Pioneros

Óscar Cázares.

Un valiente visionario con las riendas del destino en su mano.

Ingeniero Industrial, egresado del Instituto Politécnico de Chihuahua, Óscar Cázares, actual presidente de Industrias Cazel, conversó con Ambiente Plástico acerca de su trayectoria profesional en la industria automotriz, quien con unos trazos reveló los aspectos que lo condujeron a ser lo que es hoy en día: para muchos, un ejemplo a seguir, porque superó el miedo ante las adversidades.


 

La trayectoria profesional de Óscar Cázares inicia cuando, tras concluir su carrera profesional, se arriesga a crear una compañía importadora de venta de equipo de cómputo y desarrollo de sistemas, la cual mantuvo en operación por pocos años, debido a una ley establecida en 1980 para detener importaciones, lo que obligaba a las empresas a instalar manufacturas en México.

Tras cerrar aquel negocio, Digital Equipment Corporation (DEC), empresa de cómputo de gran prestigio internacional, lo contrata en las áreas de Planeación Estratégica e Ingeniería. Para finales de los años 80, ya curtido con la experiencia adquirida, lo mandan a la subsidiaría de dicha empresa para ocupar, primero, el puesto de Director de Operaciones en México, y poco tiempo después, el de Director General.

Años después, Óscar se recibe una grata sorpresa cuando, en 1994, la firma PepsiCo lo invita a formar parte de sus filas. Por supuesto, él sabe que es un cambio de 180º grados en su carrera –el giro de las dos compañías era muy diferente-, pero aún así acepta y firma su contrato y asume la Vicepresidencia de Desarrollo de Negocios para América Latina. Años más tarde, se convierte en Director General de PepsiCo Interamericana, y maneja toda el área de Centroamérica. Pero no es, sino hasta 1999, que alcanza el rango de Presidente de Pepsico México, el segundo negocio más grande de bebidas de esa empresa, después del de Estados Unidos.

Sin embargo, Cázares anhelaba tener algo propio y levantar su propia empresa. Quiso ser el dueño de su propia agenda y del destino de su organización, por lo que en 2008 renuncia a PepsiCo, y compra la subsidiaria en México de Blue Water Automotive Systems (BWASI), fabricante americano de autopartes automotrices.

Las realidades de un sueño

Óscar Cázares reconoce que el hecho de adquirir la planta Blue Water Automotive Systems México le dio la oportunidad perfecta para crear su propio negocio, pues aún bajo la premisa de saber que todo el corporativo BWASI se había declarado en quiebra, debido a la crisis económica mundial del 2008, y de que no sería nada fácil tomar el relevo de aquel negocio, se empeñó, con actitud visionaria; a revirar el panorama.

Ya en 2009, con 48 años y con el control total de una empresa, a la que decide nombrar Grupo Cazel (por sus apellidos, Cázares Elías), en la que se habían quedado 15 trabajadores, un gerente y unas cuantas máquinas de extrusión y termoformado, el Ingeniero Industrial decide implementar planes de acción contundentes para hacer emerger aquella pequeña operación e impulsarla, para hacerla figurar de nuevo como un jugador importante dentro del sector automotriz nacional.

“Me entusiasmó incursionar en la industria automotriz porque tiene muchos años de vida. Además, guarda una estrecha relación con el sector del plástico, que está muy bien colocado en el mercado, pues hoy en día, la mayoría de las partes de los autos son de plástico y, a futuro, esa tendencia crecerá aún más”, puntualizó el entrevistado.

Una de esas acciones que llevó a cabo fue buscar un socio financiero, y lo encontró pronto, en GE Capital, corporativo trasnacional de servicios financieros, que le pidió presentar un buen plan de negocios para dotarlo con el monto requerido, primero, para saldar las deudas que venía arrastrando con clientes y proveedores.

Año y medio más tarde, pidió apoyo financiero a GE Capital para adquirir los activos completos de Duroplast de México, S.A. de C.V., compañía dedicada a fabricar autopartes y que, después de 50 años en el mercado, también tropezó y se fue a la quiebra.

Esta circunstancia le dio un resorte a Industrias Cázares para dar un gran salto, pues con las máquinas que había comprado -muchas de ellas de gran calidad, e inclusive nuevas-, comenzó a fabricar productos nuevos que exigía la industria automotriz de aquellos años: “Adquirir esa maquinaria nos dio la capacidad de crecer a los ritmos a los que se empezaba a mover el sector de nuevo”, recuerda Óscar.

Pero las deudas seguían aquejándolo, por lo que, durante una etapa, la empresa se vio obligada a cubrir varios sectores; fue proveedor de productos plásticos para cocina y también para juguetes, «el objetivo era mantener trabajando la planta, aunque con ganancias marginales». En ese momento, la táctica del empresario consistió en darle tiempo al tiempo y esperar a que la industria automotriz pudiera reanimarse, acomodar las piezas de nuevo, absorber los costos y reenfocar de nuevo la estrategia para colocarse de nuevo dentro del sector. La paciencia le funcionó, pues lo impulsó a hacer muchos cambios.

Uno de ellos fue el acercamiento con su personal. Los escuchó a todos. Se percató de que había alta rotación, inasistencia e impuntualidad.

Cuando Cázares compró la empresa, la firma había incluido un grupo gerencial que laboraba para en planta desde mucho tiempo atrás, por lo que necesitaba reorientarlo y reenfocarlos. Disponía del apoyo, conocimiento y experiencia de gente especializada, pero todavía no lo aprovechaba.

“No dejé ir a una sola persona –aclaró el empresario-. Cuando se adquiere una compañía, no sólo se compra el activo, sino también la gente, y en este sector se requiere mucho conocimiento. «No quería empezar de cero, ya que de moldeo de plásticos yo no sabia nada», reconoce. «Tengo la firme creencia de que es mucho más fácil convertir que cambiar, y eso fue lo que hice con la gente”. Óscar se enfocó en descubrir las habilidades de cada uno para aprovecharlas lo mejor posible, e intentó darles buenas condiciones de trabajo para motivarlos a trabajar con entusiasmo, todo por el bien en común.

Para este empresario, un obrero es tan importante como lo es un director general; porque todos son iguales, de ahí que trata a cada empleado con el mismo respeto. Él asegura que ésta es la manera en que se rompen las barreras de comunicación entre las personas sin importar que tipo de puesto ocupen: “Los indicadores aumentan si se hacen cambios en la cultura organizacional de la empresa”.

El presidente de Industrias Cázares predica con el ejemplo, pues hoy en día no cuenta con oficina propia: “Siempre que vengo a las instalaciones, trabajo en el área que esté disponible. Tener una oficina pone barreras entre los empleados y yo; me gusta tener apertura, ser flexible”.

Flexibilidad y enfoque marcan la diferencia en la industria automotriz

Uno de los aspectos que le ha permitido a Industrias Cázares posicionarse en el sector automotriz a través de los años es su flexibilidad; al ser una empresa pequeña pueden satisfacer las necesidades que requiere el cliente, personalizar el servicio, mientras que una compañía grande, la cual a veces cuenta hasta con 20 plantas en el país, tardaría mucho en responder a una nueva necesidad.

Hoy en día, los ejecutivos de esta empresa se sientan con cada uno de sus clientes y ajustan todos los procesos enfocados a lo que él necesita, sin salirse de su negocio principal, además de que siempre tienen -antes de que pasen 24 horas- una solución para el cliente.

Por ejemplo, cuando comenzaron a trabajar para Volkswagen, fabricaban las bases de las bocinas para sus autos, pero poco después les hacían la bocina completa, con la base, entregándola como un ensamble, lo que ahorró trabajo a su cliente y le dio valor a su producto.

Hoy, presume Cázares, a pesar del tiempo trascurrido, mantienen viva la cartera de clientes, tal cual la dejó BWASI México, así como la de Duraplast. Sólo perdieron a General Motors, quien, por la incertidumbre que la crisis del año 2008 había provocado en muchas industrias, decidió llevarse sus moldes. Sin embargo, hace poco fue la propia GM la que los contactó para trabajar de nuevo con ellos.

Industrias Cazel hoy en día

En la actualidad, esta empresa 100% mexicana, dedicada al desarrollo, diseño y fabricación de partes plásticas para la industria automotriz y la del hogar, se encuentra muy bien posicionada como Tier 1 y Tier 2.

Cuentan con una planta de 23,000 m2 de producción, donde cerca de 600 empleados fabrican a diario distintas piezas automotrices bajo el proceso de inyección, extrusión y termoformado. Asimismo, se realiza la inyección robotizada de foam (espuma).

Como proveedor Tier 2 tiene clientes Tier 1, tales como Faurecia, Valeo, Johnson Control y como proveedor Tier 1, atiende a Honda, Chrysler, Nissan y Volkswagen, además de que ya está en las filas para calificar con las nuevas armadoras que se instalarán en México.

Cazel es una compañía dedicada en un 95% al sector automotriz, mientras que el 5% restante atiende a la industria electrodoméstica (a empresas como Mabe y Koblenz), y también fabrica partes de lavadoras y aspiradoras.

Producen 5.2 millones de piezas automotrices al mes, desde las más pequeñas con máquinas de 35 toneladas (t), hasta las más grandes, que tienen un peso de 4 o 5 kg, con máquinas de 2,500 t, abarcando todos tamaños que requiere esta industria. Además, hacen uso de todos los tipos de plásticos de ingeniería, para ofrecer la paleta de propiedades que cada armadora requiere de acuerdo a su función.

Asimismo, Industrias Cazel se está enfocando en ensambles de diferentes componentes en donde se le agrega valor tanto al cliente como a la pieza, pues hace poco comenzaron a entregar piezas completas que reducen los tiempos.

Valiosos consejos

Con toda la experiencia que nuestro valioso entrevistado ha adquirido en su desarrollo profesional al paso de los años, le preguntamos si es difícil incursionar en esta industria, a lo que nos respondió que ningún sector es fácil: “El mercado automotriz te da grandes volúmenes para trabajar pero se tiene que ser muy eficiente en costos, en procesos, en calidad, pero sobre todo en las entregas a tiempo. Existe la gente que hace muy bien su trabajo pero soy un firme convencido que todo personal debe tener un constante entrenamiento”, apunta Cázares.

Como presidente de esta compañía, Óscar tiene el compromiso de capacitar a su personal de manera contante, de mantenerlos actualizados en temas relacionados a la automoción y a los plásticos, pues ambas industrias son tan complicadas como cualquier otra.

“Si no te rodeas de la gente que sabe, el negocio no crece. Yo dedico mucho tiempo a conocer gente por medio de entrevistas, y en el momento que tengo oportunidad, las ingreso a la empresa”.

Industrias Cazel cuenta con un programa para universitarios que quieren incursionar en esta industria. Para ser tomados en cuenta deben tener un promedio mínimo de 9, porque considera que son quienes tienen nato un gusto por aprender. Una vez aceptados, se les somete a un Curso de Entrenamiento, tiempo en el cual perciben un sueldo fijo y, cuando lo concluyen, se les asigna a cualquiera de las áreas de la empresa, según resulten sus habilidades.

Para Óscar Cázares, la industria automotriz es una gran oportunidad de negocio: “Me he dado cuenta que el porcentaje de empresas mexicanas proveedoras Tier 1 es cada vez menor. Nos estamos conformando con ser Tier 2 y Tier 3 para proveer de piezas a empresas extranjeras; debemos despertar”.

Según este empresario, las empresas trasnacionales quieren desarrollar la industria mexicana porque para ellos es rentable, porque les cuesta menos y las empresas mexicanas están dejando pasar grandes oportunidades.

En cuanto a nuevos proyectos, Industrias Cázares se encuentra rediseñando algunos de los moldes para hacer piezas automotrices con los que ya contaba, pues debido a que los modelos automotrices van cambiando, es preciso actualizar las características de estas mascarillas.

Antes de concluir la entrevista, Óscar aconseja a todas las personas que participan en el sector automotriz a prepararse de manera constante, a buscar nuevas tecnologías y a traer novedades al mercado: “No puedes pensar que porque tienes una máquina nueva, ya con eso vas a estar vigente en el mercado de por vida. Debemos renovar los procesos, el personal, la maquinaria y buscar siempre lo mejor”.

 

Mónica Conde

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