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Privarsa, comunicación y trabajo en conjunto

En entrevista para AP, Pablo Vargas, director de Privarsa, comparte su perspectiva sobre los inicios y el desarrollo de la industria de moldes en México.

Pablo Vargas, director general de Privarsa, recuerda la situación del mercado de hace 28 años, cuando su compañía, que provee de herramentales a la industria de inyección de plásticos, arrancó operaciones, en Monterrey, Nuevo León.

De acuerdo con el directivo, en aquél entonces eran muy pocos los fabricantes de moldes en México. “Era todo muy artesanal, se usaban copiadoras y la mayoría de las máquinas eran manuales, no habían CNC, ni nada por el estilo, cuando te entregaban un molde en seis meses, era un tiempo récord y los costos eran altos”.

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Las empresas, según comenta, se habían formado de manera empírica y, por la falta de competencia, se jactaban de no necesitar salir a vender, “tenían filas de clientes esperando por sus moldes y era muy normal que un molde se llevara de fabricación más de un año”.

 

Todo eso, señala nuestro entrevistado, cambió con la apertura comercial, que trajo consigo el Tratado de Libre Comercio, donde comenzó a haber una accesibilidad a moldes de todo el mundo, sobre todo moldes chinos, que llegaron con unos precios y unos tiempos de entrega “inauditos”. La entrega de un molde –subraya– pasó de seis o 12 meses, a tan solo ocho semanas.

Actualmente, uno de los grandes desafíos que enfrenta la industria de Herramentales en México es la capacitación. En su periodo como director del Instituto del Plástico, en Nuevo León, Pablo Vargas pudo notar que los empresarios no capacitan a su gente por temor a que, una vez capacitado, el personal se vaya a otra empresa.

Explica que donde más se ha invertido es en el área de mantenimiento, pero, desde su punto de vista, sigue habiendo paradigmas, “la fabricación de moldes ha evolucionado y han llegado compañías extranjeras que han aportado mucha capacidad y han aportado en capacitar gente, pero sigue siendo muy limitado, todavía importamos el 95% de los moldes que se requieren en el país, que es muchísimo”.

Agregó que las empresas mexicanas empiezan a entender que la competencia no es local, sino con el mundo, por lo que, a través de las asociaciones, éstas buscan unidad, en función de fortalecer las regiones. “Creo que es el camino correcto, la asociatividad, el trabajar por regiones, el ayudarnos…  Vamos por buen camino, pero nos falta meter el acelerador para aprovechar las oportunidades del T-MEC”.

 

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