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Rastreo con precisión: El camino hacia la productividad

La trazabilidad permite conocer el histórico, ubicación y trayectoria de un producto.

Como acción efectiva para transmitir un mensaje y promocionar una marca, las compañías deben potenciar la cadena de suministro y atender, de manera estratégica, desde el manejo de materia prima hasta el servicio que se ofrece al consumidor. Por lo tanto, adoptar, como punto de partida, el concepto de trazabilidad, proporcionará a las empresas la oportunidad de crecer y consolidarse.

El término se hizo común; sin embargo, pocos conocen de sus beneficios. Como sugiere Héctor Hernández, director general de United Barcode System, la industria no sabe quién la requiere, o bien, cómo implementarla.

Concretamente, ayuda al fabricante y a la cadena de suministro. Al primero, a tener un control de la materia prima. Al segundo, con el manejo eficiente de materiales. Además, impulsa la orden de despacho en las tiendas departamentales e informa al usuario sobre las características del producto.

En términos legales, lo exige la ley. En México, grandes cadenas de retail como Walmart, Soriana o Chedraui, tienen políticas de recepción y etiquetado. Sí el proveedor no cumple con las especificaciones, se le devuelve el lote o se les aplica una sanción.

En producción, cada rubro cuenta con su grado de especialización. En consecuencia, las compañías deben asegurar la compra de insumos que no perjudiquen al negocio.

Como bien afirma el directivo, la trazabilidad tiene tres vertientes. La primera es de origen, se trata de especificaciones respecto a quién entrega o produce la materia prima. La segunda es interna y corresponde a los datos que deja el producto a través de los procesos de la compañía. Finalmente, la externa, es decir, indicios que se agregan al punto anterior; un claro ejemplo es el cambio en la cadena de temperatura o la rotura del embalaje.

Sincronización al instante

La cadena de valor es compleja, sin embargo, los sistemas de información de trazabilidad evolucionan hacia la interoperabilidad con tecnología que permite sincronizar, en un instante, a empresas y organizaciones. De este modo, el registro y la transferencia de datos del producto se hace de forma coordinada y permite: minimizar riesgos, facilitar el acceso a la información y mejorar la confianza de los consumidores.

En caso de inconvenientes, detectan tanto la falla como su origen, lo que permite a las compañías tomar medidas eficientes, como retirar un producto del mercado antes de que llegue al consumidor.

Para una efectiva trazabilidad, consideremos lo siguiente:

1) Definir el sistema e implementarlo en envases y embalajes. No es lo mismo transportar una botella de plástico que una de vidrio. El trato es distinto. Los procesos deben ser específicos para cada material.

2) Análisis de sistemas de captura de datos. Se debe contar con un registro confiable.

3) Software para obtención y gestión de datos. Los procesos en curso se deben ajustar a las nuevas tecnologías.

4) Contar con la correcta obtención de datos de la línea y del ERP del cliente.

5) Correlación de datos entre los diferentes envases. No todo se puede dejar al libre albedrío. Es necesario seguir, al pie de la letra, los estándares. Si el producto presenta un código erróneo, no es posible exportar o importar.

Sobre este punto, Héctor Hernández asegura que la etiqueta es otro elemento que juega a favor. Sobre todo cuando los artículos no aceptan codificaciones en tinta. En estos casos, corresponde imprimir y aplicar con información logística: lote, línea de producción, datos de ubicación, etc.

Actualmente, usuario y fabricante pueden interactuar al momento por la capacidad que ofrecen los dispositivos electrónicos. En este sentido, las marcas reconocen que, además de bajar costos, eficientar procesos y satisfacer a los consumidores, está la trazabilidad en la cadena de suministro como el gran desafío.

 

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