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Reciclado: la Madurez de lo verde

El auge de la población y de la economía mundial ha creado tanta basura que literalmente no supimos qué hacer con ella. Aunque todavía hay mucho trabajo por hacer, las innovaciones tecnológicas están ayudando a cerrar cada vez más el ciclo de reciclaje, al grado que actualmente ocupa los reflectores de empresas de toda la cadena productiva.

La historia del reciclaje de plástico comenzó mucho antes de que se reutilizara la primera pieza de plástico. Para comprender a fondo sus antecedentes, debemos comenzar con el surgimiento de la revolución industrial en el siglo XVIII, la cual alteró por completo la trayectoria de la historia humana: El nivel de vida aumentó, hubo una rápida evolución en la medicina y las oportunidades de trabajo se dispararon para los habitantes en las zonas rurales. Si bien la revolución industrial condujo a innumerables beneficios, también resultó en la generación de residuos: muchos de ellos.

La primera fábrica de reciclaje de residuos plásticos de la que se tiene registro se creó en Conshohocken, Pensilvania, en 1972, convirtiéndose en el modelo para todas las futuras plantas de reciclaje. Con el tiempo, los programas gubernamentales y los activistas ambientales comenzaron a educar a las personas sobre los hábitos de reciclaje y obligaron a los fabricantes a sustituir envases rígidos de vidrio y metal por plásticos que, además de consumir menos energía, eran más fáciles de reciclar. En la década de 1980, estos esfuerzos dieron sus frutos con la adopción del Polietileno de Alta Densidad (HDPE) y el Polietilén Tereftalato (PET), que fueron diseñados teniendo en cuenta el reciclaje.

Al mismo tiempo, en las principales ciudades de todo Estados Unidos estaban comenzando a crear sus propios programas de reciclaje. En 1984, se reunieron 100 millones de libras de plástico (poco más de 45 mil toneladas) en todo el país, un hito en la historia del reciclaje de este material.


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En 1988, se adoptó el símbolo triangular de circuito cerrado para identificar a cada uno de los plásticos utilizados en los envases y pronto se convirtió en una insignia popular para el reciclaje. A medida que el siglo XX terminaba, surgieron más esfuerzos en todo el mundo de fabricantes y consumidores que ayudaron por igual a que el reciclaje se convirtiera en una parte central de la cultura de los países desarrollados.

Reciclado: la Madurez de lo verde

De hecho, el ambientalismo se fortaleció en la segunda mitad del siglo XX, e hizo visible una diferenciación en el enfoque gubernamental de los problemas ambientales. Por un lado, surgió la vertiente ‘verde’ preocupada por los efectos de la actividad humana sobre el ambiente natural (desarrollo sostenible, el efecto invernadero, el deterioro de la capa de ozono, la deforestación, la sequía, la biodiversidad, la protección de océanos, la huella de carbono y la prohibición de plásticos).

Durante el siglo XXI continuó la tendencia de la década de 1990, impulsando a que el reciclaje se convirtiera en un factor cada vez más importante en la forma en que los consumidores toman decisiones de compra y eliminan sus desechos. Hoy en día, crece un número de empresas y centros de distribución que están sacando provecho de los increíbles beneficios financieros y ambientales del reciclaje.

El proceso de reciclaje de plástico postconsumo no es tan simple como reciclar papel, vidrio y metales, debido a la mayor cantidad de pasos involucrados para extraer tintas, cargas y otros aditivos que se pueden encontrar integrados en el plástico, además de que son muchos los diferentes tipos de plásticos que existen y, muchas veces, no son compatibles entre sí.

El primer paso para su reciclaje es clasificar por el tipo de envase, es decir, rígidos o flexibles: tipo de resina que hay en su estructura, considerando los siete principales tipos que se emplean para producir envases y, en algunos casos, es necesario clasificarlos adicionalmente por colores. Después de eso, los envases de plástico suelen comprimirse en forma de pacas para trasladarlos a un centro especializado en su reciclaje, donde, después de otra minuciosa segregación, se corta en trozos pequeños que se someten a sistemas de lavado: se limpia para eliminar los contaminantes; posteriormente se derrite y se comprime, se pelletiza. Estos pequeños pellets se transportan a las plantas de procesamiento de plástico donde se introducen en el proceso de fabricación.

Debido al complicado proceso de reciclaje y a la falta de educación de las personas para deshacerse de sus desperdicios de plástico, las tasas de reciclaje de este material están por debajo de otros artículos como papel, vidrio y metal. Las estadísticas de Estados Unidos demuestran que el acero es el material más reciclado, 100% para el caso del utilizado en los automóviles y, el 51% del aluminio, 33% del vidrio y apenas se alcanza la cifra del 28% en las botellas de plástico. La Figura 1 hace referencia de estos datos y de otros materiales como periódicos y neumáticos. Mientras que en la Figura 2 se pueden apreciar los principales países por tasa de reciclado.

Figura 1

El siglo XXI ha mantenido la tendencia de la década de 1990, con el reciclaje convirtiéndose en un factor cada vez más importante en la forma en que empresas, dueños de marca y gobiernos promueven la eliminación de los desechos. Hoy en día, inclusive se ha convertido en un tema de marketing que, además de que atrae a los consumidores, ha motivado el incremento de un número importante de inversiones en centros de acopio y nuevos negocios que pueden lograr increíbles beneficios financieros y ambientales del reciclaje.

Figura 2

Hechos sobre el reciclaje de plásticos

En el capítulo dedicado al reciclaje del libro Plastics Paradox, el Dr. Chris DeArmitt, científico especialista en plásticos de clase mundial menciona que ahora el reciclaje de plásticos está en el centro de atención en todos los medios porque tiene el potencial de minimizar drásticamente los desechos mediante la reutilización repetida de materiales.

No obstante, explica que debido a que hay tanta información sobre este tema, el público está hoy más confundido que nunca. “Escucho muchas preguntas sobre esto y si te has estado preguntando sobre alguno de estos temas, entonces finalmente puedes obtener una explicación simple de un experto”.

Las principales preguntas que surgen son:

  • ¿Se pueden reciclar los plásticos?
    • ¿Es el reciclaje químico de plásticos el camino a seguir?
    • ¿Reciclar plásticos es bueno para el medio ambiente?
    • ¿Los plásticos son realmente reciclados?
    • ¿Por qué se recicla tan poco plástico ahora?
Reciclado: la Madurez de lo verde
El libro próximamente estará disponible en español; anunciaremos su lanzamiento en las redes sociales de Ambiente Plástico.

En el libro da respuesta a cada una de las preguntas, no sin antes explicar la diferencia entre el reciclaje mecánico y el químico: “El reciclaje mecánico es el más utilizado y significa recolectar desechos plásticos, lavarlos, molerlos y volver a fundirlos en una nueva pieza. Por su parte, el reciclaje químico está en su etapa inicial de desarrollo y se utilizan procesos químicos para llevar al plástico de vuelta a sus pequeñas moléculas originales (llamadas monómeros), purificarlas y volver a producir el plástico mediante la re-polimerización”.

La respuesta a la primera pregunta es un sí contundente y aunque el reciclaje de plásticos está comprobado, por desgracia hay mucha gente que alega que el plástico no se puede reciclar… “Hay dos razones por las que algunas personas hacen esa afirmación: no son científicos o expertos de la industria, por lo que no saben de lo que están hablando, o no entienden cómo funciona el idioma que utilizan”. Su explicación se va a los detalles más simples y básicos con ejemplos equivalentes y comenta que el hecho de que una comunidad no los recicle, no significa que los plásticos no sean reciclables.

La respuesta a si reciclar plástico es bueno para el medio ambiente, también es afirmativa, para lo cual refiere un estudio que demuestra desde la ciencia y de manera concluyente, que el reciclaje de plásticos impone menos carga al medio ambiente que el uso de plástico nuevo. “Se estima que el plástico reciclado de modo mecánico requiere apenas de una décima parte de la energía para producirse que el plástico virgen. Eso significa menos emisiones de dióxido de carbono, además del ahorro de energía (por lo común una combinación de carbón, gas, petróleo, energía nuclear, etc.)”. La Figura 3, citada en el libro Plastics Paradox, ejemplifica este tema sustentable.

tabla 3

“He visto artículos que destacan la energía y el petróleo utilizados para hacer plástico, pero centrarse en la energía utilizada para hacer plásticos fuera de contexto presenta una imagen engañosa. Vale la pena recordar que, aunque todos los materiales necesitan energía para su fabricación, los plásticos requieren mucho menos que otros materiales, como metales, vidrio o incluso algodón. Si bien el reciclaje de plástico es verde, reemplazarlo hace más daño”.

Por supuesto, la tercera pregunta, también se contesta diciendo que los plásticos se reciclan ampliamente en grandes cantidades, aunque todavía existe mucho margen de mejora.

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