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Smart Cities: la evolución artificial de las ciudades

En el ranking de 178 metrópolis evaluadas en todo el mundo, México se posiciona en el número 130 en Latinoamérica para convertirse en una ciudad inteligente

El material plástico en la industria de la construcción y de las telecomunicaciones no tiene par. Ante los retos medioambientales que enfrenta el mundo, el plástico sigue siendo una pieza clave para evolucionar a las Smart Cities, ciudades inteligentes.

¿Qué sería una Smart City sin el apoyo del plástico que conecta la infraestructura física con la virtual? Desde cables, hasta tuberías, dispositivos, mobiliario, y estructuras a base de polímeros seguirán presentes en el futuro. Pero ¿en qué consiste una ciudad inteligente?, ¿cuáles son los beneficios que estas ciudades brindarán al planeta?

Desde la perspectiva de Ubicquia, las Smart Cities o ciudades inteligentes son un tipo de urbe que aplica la tecnología para mejorar la operación y la calidad de vida de sus habitantes; sin embargo, refiere Javier Camacho, VP WW Canales de la compañía, “no sólo se trata de implementarla así porque sí, sino de colocar al ciudadano al centro de esa transformación para que directa o indirectamente, salga beneficiado por el uso de nuevas herramientas o instrumentos”.

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Smart Cities: la evolución artificial de las ciudades
Javier Camacho, VP WW Canales de Ubicquia

Como explica el directivo, de acuerdo con el Índice IESE Cities in Motion” 2020 (ICIM) de la Universidad de Navarra (ESP), que mide la sostenibilidad y la calidad de vida de 178 ciudades de todo el mundo, “las metrópolis que entran en este listado se evalúan conforme a indicadores (o dimensiones) como: economía, capital humano, proyección internacional, planificación urbana, medio ambiente, tecnología, además de movilidad y transporte”. De hecho, Javier Camacho comenta que, en la última edición de esta encuesta, se determinó que la realidad en Latinoamérica tiene aún muchos desafíos.

Para hacer smart a una ciudad no existe una metodología definida, sin embargo, nuestro entrevistado asevera que hay una serie de pasos que una metrópoli podría considerar para entrar a esta categoría. La consultora Deloitte, dijo, considera cuatro puntos clave:

  1. Definir, a partir de objetivos estratégicos, por qué se quiere cambiar a un modelo de “ciudad inteligente”.
  2. Establecer un diagnóstico para identificar las problemáticas y fortalezas que tiene la urbe.
  3. Plantear una cartera de proyectos, a manera de acciones, con los cuales se puedan cumplir los objetivos estratégicos.
  4. A su vez, debe diseñarse un caso de negocio para establecer los mecanismos de financiamiento para los proyectos.

“No debe pasarse por alto el hecho de que estos pasos constituyen sólo la etapa de planificación para, posteriormente, continuar con el despliegue físico y operativo de la smart city”.

Industria, sociedad y gobierno

A decir de Javier Camacho, el principal beneficio “es el mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos”, aunque aseguró que no es el único. “Desde Ubicquia, nuestra misión es hacer, a través de nuestra tecnología, metrópolis más inteligentes, seguras y conectadas y para lograr eso tomamos tres componentes: el gobierno local, la

Smart Cities: la evolución artificial de las ciudades
La Ciudad de México está en camino de convertirse en una ciudad inteligente

empresa de servicio público y el operador móvil”.

Dispositivos como UbiMetro construyen redes móviles avanzadas de próxima generación, impulsando la aceleración de 5G para comunidades de todos los tamaños. Tecnología como UbiCell ayuda a las ciudades a disminuir el consumo de energía del alumbrado público, mientras que reduce costos de operación y mantenimiento.

Mientras que soluciones como UbiHub facilitan la conexión de personas en zonas donde no existe aún infraestructura lista, lo que ayuda a cerrar la brecha digital; en tanto que UbiSmart recopila y analiza la calidad de los datos ambientales locales de una ciudad para determinar el nivel de partículas contaminantes, monóxido de carbono, ozono y medidas más críticas de la salud del aire.

Smart City en Latinoamérica

Con base al Índice IESE “Cities in Motion” 2020 (ICIM), referido anteriormente, Santiago de Chile es la urbe de la región mejor posicionada para convertirse en una ciudad inteligente en el ranking de 178 metrópolis evaluadas, al ocupar el lugar 68. Le siguen Buenos Aires, Argentina, en el puesto 90; Montevideo, Uruguay, en el 110; Panamá, 113; San José de Costa Rica, 114; Bogotá, Colombia, en el 120; Medellín, Colombia, en el 126, y la Ciudad de México en el lugar 130.

Si bien la capital de Chile es la que encabeza el ranking, el resto del país tiene una enorme oportunidad de adoptar más tecnología en sus municipios. Por su parte, el estudio “Análisis de las Smart Cities en América del Sur”, publicado por la Universidad de las Ciencias Informáticas de Cuba, indica que Medellín es la ciudad colombiana con mejores índices de calificación, y que la hacen destacar a la par de otras importantes metrópolis como Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile) y Montevideo (Uruguay)”.

Smart Cities: la evolución artificial de las ciudades

En lo que respecta a México, el ejecutivo enfatiza que, de acuerdo con Standard and Poor’s (SP), “a pesar de la pandemia, la urgencia por contar con luz en México disminuyó apenas 3%, aun cuando el PIB llegó a descender hasta 9%. Eso te habla del enorme reto por contar con una infraestructura que garantice el abasto de energía a nivel nacional”.

El factor “verde”

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible elaborados por la Organización de las Naciones Unidas, uno de los rubros considerados es la creación de ciudades más sostenibles.

En este sentido, la implementación exitosa de soluciones digitales en varias metrópolis a lo largo del planeta, muestra cómo la tecnología no sólo hace más eficiente el funcionamiento de los espacios urbanos, sino que es un paso importante hacia ciudades más resilientes y avanzadas.

Sobre este punto, Javier Camacho, dijo: “Precisamente, dispositivos como los que desarrollamos, generan ahorros de energía inmediatos; además de que habilitan funciones críticas de la ciudad, desde una conectividad inalámbrica hasta seguridad pública mejorada: nuevas tecnologías LED, incluyendo controladores, llegan a ahorros significativos de hasta 70% del uso de energía eléctrica”.

Es así como Latinoamérica ofrece oportunidades muy amplias, sobre todo por la necesidad del ahorro de energía en el gasto público; lo que hace que las Smart Cities puedan desarrollarse.

 

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