AP93Sostenibilidad

Tecnificación en plásticos: Consideraciones del sector eléctrico-electrónico.

Por M.C. Adrián Méndez Prieto Dpto. Procesos de Transformación de Plásticos, Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA)

La sociedad actual, que se caracteriza por su alto nivel de tecnificación y que busca facilitar en mayor grado la calidad y el bienestar de vida, se equipa de aparatos eléctricos y electrónicos, cuyas aplicaciones van de tecnologías de la información (TI), hasta el de las telecomunicaciones (computadoras, impresoras, televisores, celulares y aparatos electrodomésticos).

Con una tendencia especial hacia el confort, la producción de estos equipos se reporta a nivel global como una actividad de rápido crecimiento, con datos de venta a la par o incluso superiores a los que registran los fabricantes de automóviles.

En lo que respecta al plástico –de uso común en manufactura–, es importante como aislante eléctrico y/o térmico, también por su componente estructural ligero y por ser un material moldeable.

El rápido desarrollo del sector también genera más desperdicios y, por consiguiente, impactos ambientales, de salud y económicos. Los residuos electrónicos presentan varios componentes, que incluyen metales, cerámica, vidrio y plásticos. Debido a esta complejidad, el reciclaje a nivel mundial es del 15% (los plásticos constituyen el 20% de los residuos elect rónicos).

Los procesos de reciclado tradicionales no son lo suficientemente eficientes, y una de las principales causas se atribuye a la presencia de retardantes a la flama de tipo bromados (BFR). Estos aditivos son compuestos químicos que se reformulan con la resina base para aplicaciones como textiles, circuitos eléctricos y electrónicos, piezas automotrices, entre otras, cuyo objetivo es reducir la flamabilidad de algún componente o del sistema completo, o bien, retardar la propagación de la combustión en la superficie del producto.

El procesamiento de plásticos que contienen ciertos retardantes de flama del tipo bromados o contaminantes orgánicos persistentes (COPs) se contempla dentro del Convenio de Estocolmo, que establece que el reciclado o la disposición final de los artículos con BFR se debe ejecutar de manera racional, sin conducir a la recuperación de las BFR para su reutilización; además, considera la separación y clasificación de plásticos con BFR de los demás plásticos residuales.

El reciclado de residuos electrónicos en su aplicación original, u otra, implica el desmontaje, la eliminación de componentes peligrosos y la destrucción del equipo al final de su vida útil para la recuperación, generalmente mediante trituración, separación y clasificación.

A pesar de que el tratamiento de los plásticos a partir de residuos electrónicos se realiza en diversas partes del mundo, el nivel de tecnología que se emplea no brinda una solución de reciclaje. Por ello es vital considerar desde un principio el diseño sostenible, a fin de optimizar las características sustentables:

1) Eficiencia. Reducir la energía necesaria en la fabricación y en el uso de los productos.

2) Innovación. Emplear materiales de origen renovable, con menos impacto ambiental y con más valor al final de su vida útil.

3) Diseño. Reutilización, remanufacturación, reemplazo o reciclado. El ecodiseño es un factor que se debe considerar en toda la Industria del Plástico, y la práctica del mecanismo debe contar con una provisión de incentivos para que los productores tomen en cuenta las consideraciones ambientales en sus procesos de negocio.

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