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Tus nuevos compañeros de trabajo ¿robots autónomos móviles?

 Por Omar Alejandro Aquino Bolaños, Sales Director para Latinoamérica de MiR

Los robots autónomos móviles, conocidos como “AMR”, son ahora una realidad y no más una fantasía o un concepto futurista. Las personas y los “AMR”, cuando trabajan juntos como un equipo poderoso, liberan una enorme cantidad de potencial humano. Sin embargo, el nivel de aceptación generalizado en todo tipo de industrias es muy bajo.
Todos los días, los trabajadores humanos asisten a sus espacios de trabajo dentro de las empresas manufactureras en México para tomar sus lugares en la línea de producción, donde, como un reloj suizo, llevan a cabo sus tareas. Los mismos movimientos. Una y otra y otra vez.
Pero ¿por qué nos conformamos con dejar que las personas trabajen como si fueran máquinas, cuando podemos liberar un enorme potencial humano en su lugar? No es saludable para el cuerpo o la mente hacer movimientos repetitivos y extenuantes en una máquina o en una línea de producción día tras día, año tras año. Y es raro que este tipo de trabajo fomente la creatividad y libere el potencial humano.

La necesidad de cambiar 

El “AMR”, está ganando terreno en más y más industrias. El progreso, sin embargo, se está realizando a un ritmo sorprendentemente lento, y mientras lo esperamos, las industrias pierden grandes ganancias. Simplemente no hacen uso de las oportunidades tecnológicas, ya que muchas de ellas son demasiado cautelosas y se permiten estar limitadas por el conocimiento incorrecto o la falta de visión.
El conocimiento incorrecto y limitado se debe, en parte, al hecho de que el hermano mayor del “AMR”, el robot, ha sido presentado como una pesadilla en innumerables escenarios durante décadas, donde comienzan a generar voluntad propia y a futuro dominan el mundo. Consciente o inconscientemente, las personas hemos otorgado a los robots atributos humanos, que a la vez son fascinantes.
De acuerdo con un estudio desarrollado por McKinsey & Company, para 2030, alrededor de 800 millones de trabajadores en todo el mundo podrían ser reemplazados en el trabajo por robots. El estudio también refleja que, en economías más avanzadas como Estados Unidos y Alemania, hasta un tercio de la fuerza de trabajo de 2030 podría necesitar aprender nuevas habilidades y encontrar un nuevo trabajo. En economías como en México, aproximadamente el 70 por ciento de los trabajadores necesitarán cambiar de ocupación para el año 2030.

Un asunto de robots

Pero los robots no son conscientes. Los robots son lo que deseamos que sean, y ellos hacen lo que les programamos que hagan. Un robot es nuestra herramienta para crear una vida mejor y menos mecánica. En nuestros hogares, pueden ser una aspiradora o una cortadora de césped. En las empresas de fabricación, son parte del equipo de producción; herramientas avanzadas.
Los robots industriales se han utilizado durante varios años, a menudo como maquinaria grande y costosa, donde programadores e ingenieros han dedicado horas y días a programarlos y ajustarlos para formar parte de los procesos de fabricación, en el que cada robot tiene una tarea específica.
El hermano pequeño del robot, el “AMR”, también se creó para realizar trabajos repetitivos y aburridos con una precisión del 100%, pero en marcado contraste con su hermano mayor, se creó para llevar a cabo diferentes tareas en colaboración con humanos.

Un apoyo sensible de alto valor

Por razones de seguridad, los robots industriales tradicionales trabajan físicamente separados de los humanos, confinados entre rejas y barreras de seguridad. Por el contrario, el “AMR” ha sido creado para trabajar junto con sus colegas humanos y funcionar como una mano extra, que se mueve en el área de producción. El software integrado asegura que el “AMR” se detenga inmediatamente si toca algo o alguien.

Potencializar a los gerentes

En muchos sentidos, un “AMR” es como un nuevo colega: un colega que asume lealmente las tareas que la mayoría de las personas consideran triviales y físicamente debilitantes. El gerente es el trabajador industrial, que tiene una visión general de dónde debe estar el robot como parte de la fabricación, y qué tareas debe llevar a cabo: transportar cajas, objetos de diferentes tamaños, desperdicios, entre otros. las tareas de trabajo son virtualmente infinitas.
El “AMR” se programa rápidamente a través de una tableta o puede ser «guiado» manualmente, mostrándole qué movimientos debe realizar. Esto permite reajustar rápida y flexiblemente el robot para llevar a cabo diferentes tareas y poder reubicarlo si es necesario dentro de las líneas de producción.

Generación de valor 

De esta forma, cuando los “AMR” llevan a cabo el trabajo aburrido y los procesos monótonos, los trabajadores industriales pueden usar su tiempo y energía para resolver problemas que requieren reflexión y creatividad. Se pueden obtener grandes cantidades de valiosos conocimientos en la fábrica, y esto es algo de lo que los robots no pueden ni obtener experiencia, solo los humanos pueden hacerlo.
La creación de valor industrial del futuro se puede encontrar en la colaboración de humanos y robots. Con el robot autónomo móvil, las industrias aprovechan el potencial humano en un grado mucho más alto que el actual. Pero la perspectiva va mucho más allá: con los “AMR”, la interacción entre robots y humanos es fácil y financieramente es viable experimentar con soluciones alternativas. Por lo tanto, los “AMR” son una herramienta para crear valor a través de la creatividad y la innovación en las fábricas.

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